Por Joshua Otero
La Casa González-Cuyar acogió, en su tercera edición de Martes de Galería, la exposición individual del artista y profesor de arquitectura Romualdo Martínez, titulada Del campo a la ciudad y de la ciudad al campo.
“Primero, gracias a Dios, porque me dio la oportunidad de estar aquí hoy. Al Colegio, porque abrió las puertas para que las personas puedan ver el arte y porque me seleccionaron para ser uno de los artistas de esta tercera edición. Hay muchas personas de la familia, personas del ambiente del café, arquitectos, arquitectas, y eso pues me llena mucho. Ellos aprecian lo que se está haciendo como producto de arte”, expresó Romualdo.
La muestra se despliega como un ejercicio de archivo visual, cartografía urbana y memoria territorial que entrelaza la identidad cafetalera del país con la persistencia de estructuras gubernamentales fantasmales. En este tránsito geográfico y conceptual, Martínez nos sumerge primero en la cultura del café para luego trasladar la mirada crítica hacia el paisaje construido del archipiélago.
“El Colegio de Arquitectos, la AIA de Puerto Rico, me dio la oportunidad, en Martes de Galería, de poder estar exponiendo aquí el trabajo que traje para el día de hoy. Son variados, pero están enfocados en el café. Hoy estamos sirviendo un café cuyas etiquetas yo dibujé. Se está sirviendo y lo pueden comprar”, explicó Martínez.
La propuesta visual de Martínez funciona como una crónica satírica de la sociedad puertorriqueña contemporánea. A través de una técnica mixta que fusiona el dibujo a mano alzada, el collage y la intervención de objetos cotidianos, como patinetas, el artista incorpora elementos de la cultura popular para cuestionar, con ironía, los mecanismos de la riqueza, la fortuna rápida y la inestabilidad económica.
Esta hibridación se extiende más allá del papel. El uso de fragmentos de billetes, cheques, tarjetas de débito, dólares y monedas, así como la inclusión de granos de café reales dentro de las piezas, ancla la obra en un territorio físico concreto y transforma lo estético en un documento social tangible.
“Hay algunos dibujos en patinetas que vienen de la serie de 78 patinetas, que es alusiva a los 78 municipios de Puerto Rico”, explicó Romualdo.
El artista también visibiliza una serie dedicada a ocho edificios gubernamentales erigidos en distintos municipios de la isla que jamás llegaron a ser ocupados ni inaugurados. Lejos de constituir meros registros topográficos, estas piezas funcionan como dispositivos de educación y resistencia cívica frente a la repetición sistemática del abandono estatal.
Romualdo continúa: “Pues, para mí, es un poco educar a través del arte y decir que, cuando pasamos por estos lugares, que a veces se nos pueden hacer repetitivos en otros municipios… Yo no necesariamente siempre estoy por todos los municipios de Puerto Rico, pero los que siempre estoy [visitando son] Toa Baja, Bayamón, Naranjito.
Cuando paso y veo esas estructuras, pues siempre me llamaban la atención. ¿Por qué se repite ese patrón en diferentes lugares? Que no es que eso pertenece solamente a un municipio. Y por esa razón es que yo dije: bueno, pues vamos a documentar lo que yo he visto personalmente. Eventualmente, lo que me gustaría hacer es que las personas me dijeran: ‘Mira, en el municipio mío también hay uno’. Pero siempre el foco debe ser que sea gubernamental, que se haya construido pero nunca se haya ocupado. No que se haya ocupado y esté abandonado. Se hizo y nunca se inauguró. Ese es el foco”.
En palabras de Martínez, la práctica artística se resignifica como un acto de democratización y gratitud colectiva.
“Cuando lo hago y visito los lugares, lo principal es hacer el dibujo en el lugar ese día y regalarlo. En esta ocasión hay un compendio de dibujos que sí se están mostrando para venderlos y seguir haciendo esto. Porque la verdad, muchas veces, es para poder seguir haciendo lo que yo estoy haciendo con esto. Es democratizarlo, como me dice mi amigo Eliezer Torres: ‘Tú estás democratizando el arte a través de lo que estás haciendo’”.






