A quien no quiere caldo, tres tazas, diría el conocido refrán. De cierta manera, este podría resumir —de alguna forma— el inicio de la trama de Mi difunta tiene novio. Dos hombres que no querrían a priori tener ningún tipo de relación se ven impulsados a entablarla, no solo por cierto pasado en común, sino porque la existencia, de algún modo inevitable, nos mueve a la búsqueda del otro. Continuar Leyendo