¿Existe un espacio si no hay quien lo ocupe? Podríamos filosofar sobre esta pregunta a modo de kōan, mas no es absurdo hacer tal cuestionamiento. Cuando nos vemos rodeados de espacios públicos en desuso — plazas, parques, aceras, jardines, etc. — sean por las razones que sean, nos preguntamos porqué. Vivimos en una isla tropical, lo que nos facilita la vida diaria en el exterior con un clima placentero, pero si el lugar en cuestión no está adecuado para su disfrute óptimo, muere abandonado. Y es así como terminamos viviendo encerrados en cuatro paredes con aire acondicionado, incluyendo el automóvil, como pez en pecera, como pájaro enjaulado, huyendo del sol, de los mosquitos, del calor. La desconexión con la naturaleza es la nueva (y triste) norma. Continuar Leyendo
Please go to your post editor > Post Settings > Post Formats tab below your editor to enter video URL.