Departamento de Educación

Acuerdo colaborativo fortalece la educación en las artes

Conscientes de la importancia de fortalecer la educación en las artes en el país, la Alianza Puertorriqueña por las Artes (APPA) firmó recientemente un acuerdo colaborativo de cinco años con el Departamento de Educación (DE). El convenio busca ampliar y fortalecer los ofrecimientos de educación en las artes dentro del currículo escolar general y de las escuelas especializadas, así como fomentar la creación de proyectos de capacitación profesional para maestros y maestras en el sistema público de enseñanza.

Esta colaboración articula un importante espacio de consulta y diálogo entre ambas entidades, mediante la creación del Consejo Asesor Educación en las Artes, adscrito al Programa de Bellas Artes del Departamento de Educación, que permite a la APPA brindar apoyo y asesoría al DE en los temas de educación en las artes. “Nos sentimos sumamente contentos por este importante logro para el beneficio de la educación en las artes en el país. Es hora que la educación en las artes no sea el privilegio de unos pocos y se convierta en el derecho para todos los niños y jóvenes en Puerto Rico”, expresó María del Carmen Gil, presidenta de la Junta de Directores de la APPA.

Conoce más sobre la APPA en: Alianza Puertorriqueña por la Artes: Una iniciativa para impulsar la creatividad isleña

El Departamento de Educación informará a las escuelas los objetivos del acuerdo con el propósito de facilitar la coordinación e implantación de los programas de educación en las artes que desarrolla la APPA actualmente, así como de promover el fortalecimiento y la expansión de esas colaboraciones.

Acuerdo Colaborativo – Imagen Suministrada

“Nos complace este acuerdo de colaboración que fortalecerá la educación de las artes en nuestras escuelas. Está evidenciado el beneficio que tiene en el proceso de aprendizaje la incorporación de las artes. Además de que contribuye a desarrollar el pensamiento crítico de los alumnos al tiempo que los humaniza y amplía sus conocimientos. Aspiramos a extender a la mayor cantidad de comunidades escolares los beneficioso de este acuerdo” expresó el secretario del DE, Eliezer Ramos Parés.

Como parte de esta alianza, la APPA se comprometió a desarrollar proyectos de integración curricular de las bellas artes con las materias básicas. Esto no solo incluirá las disciplinas que actualmente forman parte del programa de Bellas Artes del DE, sino que incorporará las expresiones artísticas que actualmente no están, tales como arquitectura, literatura, artesanía y cine. De igual forma, trabajará en la creación de proyectos de capacitación para que maestros y maestras utilicen las bellas artes como una herramienta para la integración curricular. La APPA, según el acuerdo y a tenor con las disposiciones de la Carta Circular 026-2021-22, podrá utilizar libre de costo las instalaciones de las escuelas públicas del país para establecer Centros Comunitarios de Educación en las Artes ya sea en o fuera del horario escolar, para beneficio de las comunidades escolares y la comunidad en general. La educación en las artes promueve la vinculación de las comunidades y familias con la escuela. Esta iniciativa fortalece grandemente la relación entre la escuela y la comunidad, a la vez que posibilita el acceso a la educación en las artes para todos.

“Un niño que encuentra en la escuela el vehículo para descubrir y desarrollar su creatividad y sus talentos, no solamente se queda en la escuela y progresa, sino que luego será un adulto que aportará ideas creativas y soluciones al país. Éste es un primer e importante paso que nos permitirá abrir un diálogo real entre el sistema de educación pública y el sector de las artes y la cultura con el fin de encaminar cambios sistémicos dentro del Departamento de Educación que trasformen la educación en las artes en Puerto Rico”, concluyó María del Carmen Gil.

 

CAAPPR dialogó sobre la aportación del diseño en la era de Covid- 19

En momentos donde el sistema de educación pública reinicia las clases presenciales, el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR) reunió en días recientes a arquitectos, educadores, funcionarios públicos y personal médico para conversar sobre el rol del diseño en tiempos de pandemia. Bajo el título “Recuperación y diseño de edificios en la era del Covid- 19”, el enfoque estuvo fomentado en la construcción y restauración de espacios más flexibles, edificios adaptables e inclusivos, al tiempo que se integra la arquitectura como una aportación a largo plazo.

En particular, la intervención del Ing. José Basora de la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) informó que su dependencia ha estado interactuando con el Departamento de Educación (DE) para establecer unas guías de como deben ser las ventanas, la ventilación e iluminación de las escuelas tras los sismos y las necesidades creadas por la pandemia. De hecho, también se mencionó la importancia de atender la situación de las columnas cortas.

Por su parte el profesor de arquitectura, Arq. Juan Penabad, agregó que, “Nos hemos ido separando de la respuesta natural, apoyándonos en adelantos tecnológicos, como aires acondicionados y luz artificial, que ante un revés como el que hemos sufrido se convierten en un problema. Hay que sentarse a repensar cómo tiene que ser la arquitectura a partir de este momento y buscar soluciones simultáneas para mantenernos saludables, esa debe ser la prioridad. Crear una arquitectura toma tiempo, por lo que hay que pensar en qué podemos hacer con lo que ya tenemos. Con la pandemia hay una lección que nos toca a todos enfrentar, debemos saber traducir eso en una respuesta real”.

Añadió, que, aunque pretender llegar a una solución rápida es muy difícil, “hay que ver las nuevas circunstancias con una mente abierta y autocrítica para lograr que lo que estamos viviendo no se repita. Como ocupantes, tenemos una responsabilidad sin menoscabar nuestra salud”.

Durante la participación del el Arq. Fernando Pagán, miembro de la Comisión de Educación del Colegio, denunció como la práctica de la arquitectura ha llevado a crear máquinas de tecnología que consumen grandes cantidades de energía para crear un ambiente artificial enfatizando que las personas pasan 90% del tiempo en el interior.  “Hemos dado la espalda a los recursos naturales, para crear máquinas cerradas, que tenemos que ambientar de forma artificial. Hay que volver a los edificios inteligentes y adaptables, reintroduciendo la naturaleza en la arquitectura, elementos de diseño pasivo, que nos permitan vivir de manera segura y saludable”, abundó.

Por su parte, el infectólogo Dr. Lemuel Martínez ofreció un cuadro médico sobre lo que está sucediendo actualmente con el Covid-19, y como se está viendo una estabilización de los contagios, a cerca de 180 casos diarios. Sin embargo, insistió en la importancia de trabajar en conjunto y con conocimientos compartidos con el fin de crear una sociedad más coherente con nuestros espacios. Además, la importancia de tener presente los seis pies de distancia más la actividad que se esta realizando.

Señaló que, “algunos diseños entorpecen lo que los profesionales de la salud queremos hacer y desde nuestra perspectiva además de volver a la ventilación cruzada, hay que pensar en qué tipo de aire acondicionado se tiene en el lugar para crear una presión neutra”.

Desde el punto de vista educativo y ante el reto del regreso a clases presencial, tanto Josairaf Asad Sánchez, directora del Colegio San Antonio de Padua como Carlos Vélez Cacho, director de los Colegios Maristas, coincidieron en señalar que los niños “necesitan regresar a las aulas y necesitan pasar por ese proceso educativo.La educación es socialización, y lo importante es hacerlo desde el ambiente más seguro que se le pueda ofrecer a los niños siguiendo las normas y protocolos establecidos entre los que se incluye un itinerario para el uso del baño y el descanso, la limpieza sistemática, horarios escalonados y otras medidas para lograr un espacio seguro para alumnos, profesores y padres”.

Al concluir el conversatorio, la arquitecta Astrid Díaz Vega Díaz, quien fungió como moderadora de la actividad auspiciada por DEYA, señaló que “el gran desafío que nos plantea el virus a los arquitectos es lograr edificios y ciudades sensibles e inclusivas; que, aunque estemos físicamente distantes, estemos más comprometidos socialmente con entornos construidos que nos brinden paz y armonía a todos por igual. La pandemia que vivimos no es solo una crisis de salud; también es un reto de diseño.”