arte contemporáneo

Exhibición Platanal: Una reflexión sobre lo que estamos cosechando

Reseña

Dicen por ahí que el boricua nace con la mancha de plátano bien marcá’, pero ¿hasta cuándo podremos contar con ella cuando cada vez más carecemos de su presencia?

La nueva exhibición en la Galería SPACE se titula Platanal, nombre que juega un papel contradictorio tal como el nombre del propio país: Puerto Rico.

Etimológicamente, la palabra platanal hace referencia a la fruta, pero cabe resaltar que el sufijo al hace referencia a la abundancia y que indica “lugar donde hay”, según la Real Academia Española (RAE). “Es un título irónico como un sitio donde abunda el dinero. Cuando realmente Puerto Rico está pasando por una crisis económica” , expresó el artista Marcos Medina, recién graduado de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico.

Marcos Medina junto a sus profesores de Bachillerato de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico – Foto por Valeria Falcón

La obra revisita  la historia que parte de los artistas de la generación del 50, como Lorenzo Homar, Carlos Raquel Rivera, Rafael Tufiño quienes incorporaron los diferentes problemas que comienza a enfrentar Puerto Rico, particularmente la crisis económica y la dependencia política. 

Según un artículo del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) “Puerto Rico produce sólo alrededor de 15% de lo que consume, cifra que no ha aumentado al menos en la última década y el paso del huracán María incluso redujo a 0% esa producción por alrededor de un año”. 

La muestra de Marcos Medina hace cuestionarse por qué no se están maximizando los recursos que tiene el país. Mientras tanto, se siguen redirigiendo asuntos que nos dejan en un vacío, como el estatus político, que muy bien recalca el artista que “la agricultura es algo que puede estar presente bajo cualquier administración y puede ayudar a resolver muchos de los problemas económicos que estamos enfrentando actualmente”.

Aquí algunos de los símbolos, de los tantos,  presentes en la muestra:

1. Ala de águila

 Aunque hay varios símbolos presentes , uno de los más explícitos es el ala del águila que simboliza la presencia de Estados Unidos en Puerto Rico.

La primera obra presente al entrar a la exhibición “trata sobre cómo el proceso de transculturación ocurre  tras la llegada de Estados Unidos a Puerto Rico en 1898”. A diferencia de la  aculturación, en la que se asimila la otra cultura y se adapta a ella pero mantiene la propia identidad cultural, en la transculturación se asimila una cultura y se crea una identidad nueva. 

Exhibición El Platanal por Marcos Medina en la Galería SPACE ubicada en Galería San Patricio – Foto por Valeria Falcón

2. Hongo Fusarium oxysporum raza 4

La producción mundial del plátano se encuentra amenazada por la raza del hongo Fusarium oxysporum  que ocasiona síntomas de marchitez y muerte de la planta, permaneciendo por décadas en el suelo y haciendo difícil su manejo.

La introducción del hongo en la muestra funge como analogía del estatus en Puerto Rico, en el que  “por años llevamos arrastrando una crisis económica que no sabemos cómo solucionarla, al igual que hongo que no tiene cura. Los agricultores simplemente pueden prevenir que llegue, pero una vez llega es bien difícil tratarlo”, explicó Medina. 

Fusarium R4T/ Medio Mixto/ 2022 – Foto por Valeria Falcón

3. Sistema eléctrico

¿Estamos cosechando plátanos o cosechando industria? 

Medina introduce el sistema eléctrico como símbolo de industrialización, haciendo referencia a la planta eléctrica de Palo Seco, en una de sus obras. Sin embargo, no ejemplifica un sistema sostenible, ni que ha sido exitoso, ni que nos identifica, como pueblo. En la pintura todavía los plátanos están en el primer plano porque “la agricultura debería ser la respuesta”, dijo Medina. 

“También existe esta dualidad conceptual en la que hay tantas personas que enfrentan crisis económicas ,que en los casos más precarios, tienen que escoger entre pagar el bill de la luz o pagar sus alimentos”, añadió, porque aunque la cosecha simboliza un posible progreso, la situación actual imposibilita el sueño de poder autosostenerse para muchos ciudadanos.  

No son Gigantes, Son Molinos (Terreno Baldío) / Medio Mixto / 2022 – Foto por Valeria Falcón. En la obra se hace referencia a la instalación de Molinos en Naguabo, deteriorada tras el paso del Huracán María. La pieza simboliza el deseo de progresar a sistemas eléctricos más sostenibles y ambientalmente sustentables, pero que carecen  de diligencia e instalación que cuente con los recursos necesarios.

Cuestionemos

El Platanal lleva al espectador por una montaña rusa de sentimientos, introspección y cuestionamientos. Los elementos, antes mencionados, son solo algunos de los temas que incorpora  el artista.

Además de deliberar con un mensaje interesante, Medina logró incorporar diferentes destrezas en sus obras creando una muestra en medio mixto que a la vez crea una atracción estética.

“Es muy diferente dentro de lo que existe, porque no es nuevo, pero el le dio una perspetiva contemporánea, atractiva y a la misma vez es una excelente propuesta. La muestra es muy intelectual, ya que utiliza mucho la investigacion para presentar su trabajo”, expresó Manuel Vázquez, director de la Galería SPACE y miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, en Puerto Rico.

“Además de seguir esa conversación que iniciaron esos artistas, quisiera que se lleven que debemos buscar una alternativa económica para Puerto Rico y que a la vez tenemos que fomentar nuestra cultura, y ¿qué mejor que hacerlo con la agricultura que nos caracteriza tanto?”, concluyó Medina. 

La exposición estará en sala hasta el sábado, 3 de septiembre de 2022 (martes a sábado de mediodía a 6:30 p.m.) en SPACE, el centro comercial Galería San Patricio, Guaynabo, Puerto Rico. Durante las fechas de la exhibición el artista ofrecerá visitas guiadas que serán anunciadas en: Facebook @SanPatricioArtCenter e Instagram @spacePR

Jun Martínez y el reverdecimiento de la pintura

Reseña 

¿Cómo llega una serie de pinturas de flores al óleo sobre lienzo a una galería en cuyo nombre destacan las palabras “Arte Contemporáneo” en pleno siglo XXI? Si a esta pregunta se le suma el hecho de que se trata de la obra de un artista joven con una propuesta que no busca deconstruir, reinterpretar o criticar los conceptos tradicionales de la pintura que emplea, cabe preguntarse cómo encaja dentro del panorama del arte en el que el NFT es la última tendencia que reafirma que la imagen por sí misma no es arte, sino que es en virtud de un propósito ulterior. La respuesta silente de Jun Martínez, en su más reciente muestra en Walter Otero Contemporary Art, El abrazo de las fieras, es sencillamente abrasadora.

Imagen Suministrada


Martínez es un paisajista sin reparos ni complejos. Curiosamente, las piezas en esta muestra –todas de gran formato excepto una– partieron de flores compradas. Junto a esta, las composiciones arregladas que casi cancelan los fondos con un horror vacui de pinceladas postimpresionistas nos tientan a catalogar la serie como naturalezas muertas, irónicamente. Pero no hay duda de que son paisajes y hay algo aún más irónico, y francamente poético, en el construir la voracidad de la vegetación salvaje a partir de sus visitas a la Finca de Rústica “dedicada a la producción y venta de flores de corte únicas en el mercado puertorriqueño”. Entre esta poesía y la insistencia en la pintura tradicional radica la pertinencia de la obra de este artista en el diverso mundo del arte actual.

Imagen Suministrada

El estigma de “género menor” que le dejó la Academia francesa en tiempos de la modernidad temprana al paisajismo no lo pudieron remover ni los impresionistas del siglo XIX ni el Landart del siglo XX. Considerado inferior a los géneros religiosos, históricos y al retrato, compartía el paisaje la misma categoría que el bodegón y las escenas de género. Convirtiendo el paisaje en su principal género pictórico, los impresionistas terminaron por ser recordados por sus aportaciones técnicas en la pincelada y sus estudios lumínicos. Por su parte el Landart, utilizando el paisaje más bien como medio artístico y/o soporte, se dedicó a tratar una multiplicidad de temas que no necesariamente hacían protagonistas al paisaje.

En la pintura puertorriqueña el paisaje ha sido históricamente politizado, convertido en símbolo identitario y en escenario de momentos históricos. Hoy nos encontramos con un mundo sin géneros en el arte, de iglesias convertidas en parques de patinetas y bibliotecas, “alternative facts” que zocaban los cimientos de la historia y millones de “selfies” en las redes sociales. El mero hecho de continuar pintando implica un acto de resistencia ante la vorágine digital.

Imagen Suministrada

Pintar flores deliberadamente asilvestradas, revirtiéndolas a su estado natural, se proyecta como un memento mori colectivo, a la manera en la que Anselm Kiefer declaraba “Over Your Cities Grass Will Grow” (2010). Ya no utilizando el paisaje si no que, tomándolo como su tema de estudio artístico, Martínez nos remite a la fuerza taimada de la planta que rompe el concreto y florece a pesar del mucho maltrato que haya sufrido a manos del ser humano. La delicadeza característica de la flor en este caso cede ante las proporciones exageradas en las pinturas de gran formato y el protagonismo que Martínez les confiere las hacen rivalizar contra el vasto cielo o el matorral que llena un espacio inexacto.

Sin pretensiones posmodernistas ni la intención de un renacimiento de la pintura, con una propuesta honesta cuyo poder radica en el hacer protagonista un tema poco menos que degradado durante siglos, El abrazo de las fieras enciende una luz cálida en nuestra fibra más humana. Nuestra interdependencia como parte de un ecosistema mayor nos remite a nuestra propia fragilidad como especie. Así, en alguna parte de la inconciencia arde un fueguillo que –de hacerse consciente– nos lleva a ver la belleza de la flor más allá de su color, su forma y su fragancia. Presentada como unidad mínima del paisaje en la obra de Martínez, la flor encierra en su resiliente delicadeza gran diversidad de posibilidades: oxígeno, polen, semilla, fruto, fertilidad, futuro y en fin, vida. 

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Carlos Ortiz Burgos es un autor invitado en 90 Grados. Aficionado en las artes desde su niñez, cuenta con un Bachillerato en Historia del Arte de la Universidad de Puerto Rico y actualmente cursa sus estudios graduados en la Universidad  Estatal de Florida, Estados Unidos.  Conoce más sobre su trabajo en carlosortizburgos.com

David Zayas, el arte y el ser: la maestría del ingenio o la luz del espíritu

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«Sin café no comienza mi día», manifestó y en una invocación de palabras se materializaron dos cafés. Noté que en su camisa se congregaban vestigios de pintura, realmente no tan perceptibles en la prisa, pero sí en la pausa que puede otorgar una conversación. Había seguido su proyección artística por las redes sociales y fueron algunos los intentos previos por lograr el encuentro. Pero no me parecía inaccesible en su persistente sonrisa y en su alegre manera de hablar. Algo no me cuadraba. «Luego de 1 Zayas por día ha sido una jornada de no descanso», sostuvo. Y ahí pude entrever que él va consistentemente abriéndole las puertas al reloj para hacerse de un tiempo que le permita detenerse —aunque sea por unos minutos o una hora — a reflexionar acerca de su propio proceso, por ejemplo. Continuar Leyendo