Studio Alchimia: Los Alquimistas Del Diseño

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El diseño industrial beneficia al consumidor, pero ¿a qué precio? Alessandro Guerriero pudo haber sido un arquitecto más, un incomprendido más, poniendo a la venta su talento y perdiéndose en el anonimato de la producción en serie. Asimilado, sentado en la oficina de alguna fabrica italiana, Guerriero pudo haber pasado el resto de sus días siguiendo al dedillo los postulados la tradición modernista de la que se sabía heredero. Sin embargo, el genio creativo de este arquitecto, nacido en Milán en 1943, no pudo mantenerse en el carril de la cordura por mucho tiempo

Kandissi, 1978, Alessandro Mendini (Vitra Design Museum)

En 1976, Alessandro Guerriero se revela en contra de las convenciones del “buen gusto”, y funda Studio Alchimia, un taller para iconoclastas, que alberga las obras incomprendidas de los parias del diseño italiano. En sus inicios, el nuevo proyecto de Alessandro se limitaba a albergar piezas de arte experimental. Mas adelante, Studio Alchimia se convierte en taller industrial, y asume su misión de “desespecialización” con sus “métodos confusos” de creación y producción” hasta convertirse en la punta de lanza de los estilos radicales que serán conocidos por la crítica como “anti-diseño”, y “diseño radical”.

La sensación de Studio Alchimia, y su ethos transgresor, atrajo un grupo de diseñadores que, al igual Alessandro, creían posible la alquimia del diseño. Ettore Sottsass, Alessandro Mendini, Andrea Branzi, formaron parte del nuevo taller y presentaron algunas de las colecciones más icónicas del grupo:  Bau.Haus 1 (1978), y Bau.Haus 2 (1979).

Poltrona di Proust, 1978 ,Alessandro Mendini (Vitra Design Museum)

La eficiencia científica de la cadena de producción abarata los productos, pero destruye las ilusiones de las mentes inquietas. Para subsanar el daño causado por su educación tradicional, y “martillar” la influencia de Gropius y la Bauhaus en la arquitectura y el diseño, Studio Alchimia representa el baluarte de la libertad y la expresividad del diseño. La historia de Alessandro Guerriero nos ensena que los diseñadores no solo son capaces de crear piezas funcionales que critican las pretensiones elitistas de su gremio, sino también su capacidad para fundar una vanguardia que nace de las cenizas de sus influencias.

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