
El jueves 5 de febrero, a las 9:30 a.m., se celebró el foro “Trayecto entre roles: producir y gestionar desde múltiples miradas” en la Escuela de Arte, Diseño e Industrias Creativas de la Universidad del Sagrado Corazón.
La actividad fue moderada por la profesora Michelle Gynette Piereschi, y contó con la participacion de 4 importantes gestoras y productorals culturales en Puerto Rico: Naíma Rodríguez (Teatro Breve), María José Acosta (Marina Farmers Market) y Andrea Cruz (No Toquemos Tierra).
Rosalía Ortiz Luquis – rol mktg studio
Desde la infancia, el sueño de Rosalía fue ser periodista, vocación que la llevó a estudiar Comunicaciones en la universidad. En el Festival Claridad debutó como reportera, donde se expuso, por primera vez, a la producción de eventos multitudinarios. Allí descubrió que cada evento requiere una coherencia interna para ser viable e identificó las competencias y habilidades que caracterizan el rol del productor. «Vi la necesidad de darle coherencia, de apoyar un evento, de hacerlo viable, de sortear todas estas dificultades estructurales del sector cultural», afirmó.
Rosalía se siente afortunada de su formación en las comunicaciones. Gracias a ella, pudo integrar su formación académica con la experiencia profesional que ha acumulado a través de los años, en las áreas de producción, mercadeo y gestión cultural. «Para mí es, de cierta forma, una fortuna también haber venido al área de comunicaciones, que mi formación y que mi experiencia profesional ha ido siempre en paralelo», señaló.
Sobre la gestión cultural, considera que la multiplicidad de roles que se asumen en el oficio se debe, en muchas instancias, a las necesidades estructurales del ecosistema cultural. «No siempre los presupuestos le alcanzan para tener personas dedicadas a cada una de las tareas de una producción», explicó.
En este contexto, añadió, delegar no es solo un asunto de estar dispuesto a confiar más tareas, sino de cultivar una relación sólida de trabajo. «No solo es un tema de soltar, de querer tener el control, sino muchas veces de no tener el tiempo ni la oportunidad de crear un lenguaje común con el equipo», afirmó.
Naima Rodríguez – Teatro Breve
Naima Rodriguez descubrió su vocación en los juegos de infancia, cuando se imaginaba presentando su propio baile en televisión. «Siempre estaba haciendo embelecos en la casa de mi abuela y soñaba con ir a Sábado Gigante», dijo entre risas.
Cuando jugaba, no sospechaba que existiese tal cosa como un oficio llamado “producción”. En estas memorias, Naima identifica los primeros visos de las capacidades desarrollaría durante su vida adulta. «Me remonto a ese momento, porque creo que siempre me visualicé como alguien que podía soñar y lograr una posibilidad», afirmó.
Más adelante, en su etapa escolar, comenzó a producir sus primeros eventos. Coordinaba los torneos de baloncesto, recitales de poesía y concretaba las ideas de sus amigos y compañeros de clase. «Era estar ahí presente y decir: ¿qué hago?, ¿qué hay que hacer?, ¿qué hay que llevar?», dijo.
Partiendo de su rol de productora en Teatro Breve, Naima considera que el trabajo principal del gestor se basa en la coordinación y ejecución del proyecto. «Es un rol que casi nadie quiere hacer, así que nos toca asumir la parte de ver el macro del proyecto, entender cómo lo llevamos a su fin de manera sostenible», explicó.
Asimismo, mencionó la importancia de poder sostener una comunicación efectiva entre todos los miembros del emprendimiento «para que estén contigo alineados y digan: mira, esta es la meta, a esto tenemos que llegar», indicó.
Naima también enfatizó la inmensa responsabilidad del productor, pues es este quien se encarga de sostener los recursos humanos y económicos de cualquier iniciativa. «Hay tanto dinero envuelto, una inversión. Nosotros ponemos nuestros ahorros, nuestro tiempo, nuestra energía», expresó.
María José Acosta – Marina Farmers Market
María José Acosta cursaba sus estudios universitarios en el extranjero cuando una lesión, causada por un accidente automovilístico, la obligó a regresar a Puerto Rico. No poder jugar más en el equipo de voleibol, deporte por el cual estaba becada, la llevó a explorar nuevas maneras de sufragar sus gastos y terminar sus estudios.
A instancias de su novio y con más tiempo libre entre sus manos, decidió hornear su primer pastel de manzanas. Lo que comenzó como un pasatiempo se convirtió en un emprendimiento. «Nunca había hecho un apple pie en mi vida. Ese día había terminado de estudiar y estaba aburrida. Me fui para Walmart a comprar los ingredientes y ahora hago apple pies todos los días», relató.
Con una gran idea de negocio, ahora necesitaba encontrar un lugar para vender sus productos. Con mucho sacrificio, alquiló un espacio. En ese momento, viéndose provista de un recurso tan costoso —pues las sumas de los alquileres eran y siguen siendo exorbitantes—, pensó en sus colegas emprendedores que no pueden costearlo. Así surgió la idea de compartir el espacio y llamarlo Farmers Market.
La iniciativa se convirtió en un proyecto itinerante que terminó transformándose en el Mercado Agrícola La Marina Farmer’s Market, en la estación del Tren Martínez Nadal. «Terminé haciendo eventos todos los meses y, gracias a Dios, ahora tenemos un espacio y una audiencia que está bien dispuesta a colaborar apoyando lo local. Tenemos muchos negocios que hacen una vivienda de este evento», afirmó.
Andrea Cruz – No Toquemos Tierra
Andrea le atribuye el primer impulso para gestionar y coordinar eventos a la educadora Melissa Morlin, quien «fue una maestra maravillosa. Ella llegaba con la guitarra, se sentaba y en realidad no daba la clase. Lo que hacía era tocar esas canciones clásicas». Andrea recuerda cómo, inspirados por su maestra, ella y sus amigos se reunían para recrear las canciones. «Luego de eso, nos organizábamos para hacer esas canciones. Tratábamos de agruparnos en el cuadro de honores. Tal vez, desde ahí empezó la semillita de hacer algo liderando», contó.
La educación universitaria fue crucial para su formación como gestora cultural. Sin embargo, al finalizar sus estudios se encontró en una disyuntiva. «Luego de estudiar me doy cuenta de que no necesariamente quería hacer lo que estaba estudiando. Estaba a punto de graduarme y quería ver qué más estaba pasando allá afuera, así que salí a tocar en barras», afirmó.
Su nueva carrera como cantautora la llevó a llevar a la práctica lo que había aprendido en sus estudios. Se percató de que, si quería llevar sus presentaciones al público, no podía limitarse al rol del intérprete. Debía hacer mucho más. Se enfrentó a «todo lo que es gestionar, buscar un venue, buscar dónde están los músicos, cómo llegamos, cómo hacemos el negocio con el dueño del espacio». Con esta experiencia aprendió a hacer valer los intereses de todas las personas involucradas en los eventos que estaba coordinando.
Sobre la gestoría cultural, Andrea creeque su valor, en mucha instancias, supera la dimension económica. «Dentro de los espacios se comparten muchos sueños; a veces no sabemos qué es lo que está pasando ahí dentro, que no necesariamente se está llegando al valor monetario, pero algo valioso se está moviendo ahí dentro», expresó.
Al finalizar la actividad, el público, compuesto principalmente de estudiantes, miembros de la prensa independiente y docentes universitarios, tuvo la oportunidad de hacerle preguntas al panel invitado al conversatorio.
Asimismo, el panel extendió una invitación a sus respectivas próximas actividades: el concierto Popurrí de Cariño (Andrea Cruz); la obra Misión 939 de Teatro Breve (Naima Rodríguez); y el mercado La Marina Lover’s Market (María José Acosta).
























