Valeria I. Torres Trujillo

Reseña: “Tufiño íntimo: Cartas a Pablo”

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El Museo de Las Américas continúa presentando Tufiño íntimo: Cartas a Pablo, una muestra que nos invita a acercarnos hacia la figura de Rafael Tufiño desde un ámbito personal. La exhibición sirve como un pequeño recorrido de algunas de sus vivencias y cotidianidad. El ser padre, artista, esposo y amigo queda plasmado en las múltiples cartas que le envió a su hijo Pablo, a lo largo de veinte años.

Las palabras nos permiten comunicarnos con los demás, también, expresar nuestros pensamientos, inquietudes, tristezas, felicidad, amor y todo lo que resta por mencionar del variado rango de las emociones humanas. Aunque difícil, en ocasiones, consideramos más sencillo decir las palabras que plasmarlas en una hoja. Hay cierta seguridad en pensar sobre el discurso oral como algo efímero. Sin embargo, requiere coraje el ver las palabras tomar forma y enfrentarnos a nuestros pensamientos cara a cara, más aún cuando sabemos que lo que hemos escrito es una muestra de nuestra vulnerabilidad.

La escritura es algo personal e íntimo, que día a día utilizamos para comunicarnos con nuestros seres queridos. Sin embargo, esta correspondencia también es resguardada por el recipiente. A pesar de ello, Pablo Tufiño decide hacernos parte de su relación con su padre. Nos permite ver el lado humano de la figura pública, del artista. En una pequeña sala, que se presta para imitar la intimidad de la temática, se nos presentan alrededor de treinta cartas escritas por Rafel Tufiño, de su puño y letra, dirigidas a su hijo menor. Estas son un pedazo de su amor, de su creatividad, de sus pensamientos y reflexiones, de su día a día y de su arte. No solo vemos a un padre escribiéndole a su hijo, sino que también a uno llevando a cabo una relación de coparentalidad. Se dirige a Ada e incluso le envía saludos a Tomás, madre y padrastro de Pablo.

¡Qué lindo es el amor de un padre! Ver cómo Tufiño se dirige a Pablo, le cuenta sobre sus días y le regala coloridos dibujos es ciertamente muy emotivo. La carta Lo escondido en los cuadros…la regla de oro muestra a Tufiño como un padre amoroso, sin miedo a expresar sus sentimientos: “A Pablo mi querido hijo que Dios lo bendiga…Querido Pablo, siempre ten presente que te quiero entrañablemente y estás dentro de mí y te veo en maravillosos sitios en mi soledad”. A sus palabras se le suma un dibujo en acuarela, en el cual se visualizan sobre una mesita un coche clásico de juguete, una lámpara, un frasco y una concha de mar. Este dibujo es uno de los muchos que acompañan las cartas, un pedazo de sí que el artista comparte con su hijo. Junto a ello, también se encuentra un pictograma de la dirección de la casa de Tufiño en el Viejo San Juan. Se despide en su carta: “Te quiero, te admiro y te amo, mis bendiciones…te quiero entrañablemente tu papá Tefo”. Por otro lado, ese amor e interés es recíproco, pues, aunque con menos protagonismo, están accesibles algunas de las cartas de Pablo hacia su padre. El 13 de febrero de 1993 le escribe “Papi siempre te quiero mucho, cuando duermo, cuando estoy contigo, cuando no lo estoy, cuando escribo o dibujo, cuando hablo o canto…”.

La conexión entre estos dos seres, padre e hijo, es de las más lindas relaciones que somos capaces de desarrollar. La labor de la Dra. Tió Fernández, curadora de esta exhibición, y de Pablo Tufiño para presentar este tesoro tan personal, como lo son las correspondencias, merece ser destacado. Es de admirar la valentía de Pablo, pues se pone en una posición vulnerable al compartir las palabras y arte que su padre le dedica solo a él. Su decisión de compartir lo suyo refleja ese amor que se nutrió por años, pues desea que conozcamos todas las facetas que hacen a Tufiño quien es.

Hay muchos más aspectos sobre el artista en la exhibición, aparte del que destaco en este escrito sobre las expresiones de amor hacia su hijo. Tió Fernández espera que se conozca mucho más de Tufiño a través de las cartas: “a través de su palabra de artista y padre, de irremediable sanjuanero bohemio, de amigo de sus amigos, de pintor”. En efecto, puedo confirmar que la selección de las cartas fue muy acertada y presenta a Tufiño de todas esas formas. Sin duda, se aporta nueva luz a uno de los grandes maestros.

La cantidad de obras seleccionadas fue bastante prudente, permite que el visitante lea con calma, disfrute, ría, y llore sin ser abrumado por tantas palabras. Las cartas se encuentran, en su mayoría, sobre una mesa la cual está bien iluminada como el resto de la sala. No están en orden cronológico, sin embargo, ese factor evoca un sentimiento de viajar entre numerosos recuerdos. De todas formas, a un lado se encuentran dos libros. El primero contiene las cartas de Rafael a Pablo y el segundo las de éste a su padre, ambos organizados cronológicamente. Las cartas más grandes en formato se encuentran enmarcadas, por lo que el flujo de personas se distribuye por todo el espacio, permitiendo que cada visitante pueda tomar su tiempo. A ello se le añade que hay algunas citas de Rafel Tufiño en las paredes, siendo mi favorita “Me siento feliz porque si las raíces están bien, todo florece”.

Definitivamente, esta es una exhibición para visitar, ya sea por interés hacia el artista o porque al final del día todos somos hijos. Tufiño íntimo: Cartas a Pablo, permite identificarnos con Rafael y Pablo Tufiño, con ese amor familiar. Esta es una invitación para sentir, para conectar con tus emociones, recordar, añorar y para que de vez en cuando le escribas de puño y letra a los tuyos.

El Museo de Las Américas, ubicado en el segundo nivel del Antiguo Cuartel de Ballajá en el Viejo San Juan, opera de miércoles a viernes de 9:00 a.m. a 12:00 p. m. y de 1:00 p.m. a 4:00 p.m., y sábados y domingos de 11:00 a.m. a 4:00 p.m.