Reseña: Goya Y Dalí: Del Capricho Al Disparate

Llega por vez primera al Museo de San Juan “Goya Y Dalí: del capricho al disparate”, una exhibición  que reune en una misma obra el ingenio y la sagacidad de dos maestros inconfundibles del arte universal.

Concebida originalmente por Francisco Goya durante el siglo XVIII, la colección de 80 grabados denunció con intrépida ironía la rampante corrupción moral de su época. Dos siglos más tarde, el mensaje incendiario y perturbador de las piezas originales se agudiza con la intervención surrealista y caprichosa de Salvador Dalí, admirador y discípulo de Goya. Semejante a una pieza musical magistralmente interpretada al unísono, esta versión de los “Caprichos” muestra una irresistible complicidad y hermandad artística que supera la barrera del tiempo.

Museo de San Juan. Imagen: Daniel I. Flores

El espíritu inquieto de Francisco Goya con su anhelo por hacer del arte un reflejo de la vida misma lo llevó a la creación de los “Caprichos”. A pesar del ingenio y la picaresca de los grabados, su carácter transgresor arrastró a Goya a su inevitable autocensura. Después de una muy breve circulación y de ser expuestas a unas pocas personas que atestiguaran su existencia, el artista español retiró las obras del ojo público. Una sociedad corrompida no toleraría por mucho tiempo la representación pictórica de sus vicios. Las escenas repletas de comentario social resultaban demasiado escandalosas para escapar por mucho tiempo al castigo de la Inquisición.

Capricho No. 41

Al descubrirlas, Salvador Dalí encontró la oportunidad perfecta para redoblar esfuerzos en el proyecto original de Goya: la crítica social. La corrupción de la que ambos fueron testigos no cambió mucho con el pasar de los años. Los personajes y las situaciones burdas eran las mismas. En los “Caprichos” Salvador Dalí encontró la oportunidad idónea para reivindicar la obra olvidada de Goya.

Los protagonistas de la sátira son fácilmente reconocibles en su anonimato. Todos formaban parte del paisaje social cotidiano de Goya. Hombres, mujeres y niños comparten un mismo cuadro con la figura improbable de un pescado gigante, un burro o un simio. Las imágenes se vuelven anacrónicas cuando aparece un reloj derretido en el vestido de una doncella. El Dandi, la aristocracia y los mozos participan todos de la corrupción denunciada por Goya y la sinrazón subrayada por Dalí. La yuxtaposición de la crítica social con lo irracional es la orden del día en las insólitas creaciones del proto surrealista y su sucesor.

Interior del museo. Imagen: Daniel I. Flores

“Goya Y Dalí: Del Capricho al Disparate” continúa en exhibición hasta el 29 de octubre de 2023. Para obtener más información, visita la página oficial del Museo de San Juan

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