La exhibición El entramado del arraigo de la artista Amanda Foriasteri, abierta al público del 21 de marzo al 16 de mayo de 2026, en El Depósito, culmina con una serie de talleres sabatinos que invitan al público a participar activamente en los procesos materiales y conceptuales de la muestra. Estas actividades proponen un espacio de encuentro comunitario centrado en el trabajo manual, el reuso y las tradiciones textiles ancestrales del Caribe.
Esta muestra de trabajo —puntadas, amarres, tejidos y enredos— es una invitación a recordar el textil como médula de nuestra cultura. Producto de la entrega a los oficios textiles que todos los días me acompañan, me transforman y profundizan mi conexión con la gente, la Tierra, las ancestras y el Valle del Turabo.
Como parte del cierre de la exhibición, el sábado 16 de mayo, de 2:00 a 6:00 p.m., se celebrará una jornada especial de tallereo sabatino: cabuyas en serigrafía, en la que el público podrá experimentar con técnicas de impresión y de transformación textil en diálogo directo con la obra expuesta. Los talleres se conciben como experiencias abiertas en las que las personas pueden traer sus propios textiles y participar de estaciones de creación, acompañadas por propuestas gastronómicas de proyectos cagüeños, integrando así arte, comunidad y hospitalidad local.
El sábado 16 de mayo también se presentará una estación de serigrafía impartida por
Community Graphics con gráficos inspirados en la exhibición. El público podrá traer sus propios textiles para renovarlos a través de la impresión. También estará disponible la estación de cabuyas de reuso. La jornada contará con café y bebidas de kyuukeijo café.
Dirección: El Depósito. Angora Industrial Park, Edificio D, Caguas, Puerto Rico
Horario: viernes 4:00 – 8:00 p.m., sábados: 2:00 – 6:00 p.m. En la semana: por cita previa.
Sobre la exhibición
En esta exhibición, Amanda Foriasteri explora sus raíces boricuas y caribeñas a través de telas y fibras recolectadas y transformadas en distintos puntos del archipiélago. Desde plantas tintóreas de Aibonito hasta fibras de Aguadilla, su práctica se despliega en Caguas como un bosque escultórico que evoca arquetipos femeninos y procesos de búsqueda personal.
La artista activa memorias heredadas —como las compartidas con su abuela paterna— para crear espacios lúdicos donde desarma y reconstruye su historia, su formación y su relación con la materialidad. Las piezas presentadas funcionan como capas o pieles que se desprenden en su tránsito simbólico hacia el monte, en una búsqueda de arraigo y pertenencia.



