De Lo Mecánico A Lo Orgánico: Una Entrevista Con La Curadora Jayling Drowne Rodríguez

¿A qué te dedicas profesionalmente? 

Soy curadora independiente, artista y educadora con formación en pedagogía en el ámbito de los museos. Obtuve un Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, donde hice una concentración individualizada en historia del arte y gestión cultural. 

Curadora Jayling Drowne Rodríguez (derecha) junto a obras de Dinaylis Chárriez Suárez (de izquierda a derecha): Relicario II. Leonora, 2023; Relicario I. Centinelas, 2023; Relicario III. Mar Violáceo, 2023. Encapsulado en resina de acuarela y materia orgánica con base de madera reciclada. Foto por Valeria Falcón.

¿Cuál es tu trayectoria en el mundo del arte? 

Comencé como artista desde pequeña de forma autodidacta. Luego, tomé clases sabatinas en la Escuela de Artes Plásticas hasta que llegué a la Universidad de Puerto Rico, en donde los cursos de historia del arte y museología me introdujeron al mundo de los museos.

He trabajado en el Museo de Arte de Puerto Rico como coordinadora de proyectos en el departamento de Educación, y trabajé en el Museo de Historia, Antropología y Arte como estudiante asistente en Educación. Los últimos dos veranos he trabajado en Nueva York. Trabajé en el Whitney Museum of American Art, dentro de lo que se conoce como Spanish Initiatives, un departamento que se enfoca en la producción de textos interpretativos bilingües dentro de las galerías. 

Este verano pasado, estuve en The Metropolitan Museum of Art dentro del departamento de Interpretive Planning and Evaluation, que es como un puente entre curaduría y educación, donde se evalúan y planifican los elementos interpretativos de las exhibiciones. Estas evaluaciones dentro de las galerías se basan en recopilar datos de la interacción y las respuestas del público visitante.  En la actualidad, trabajo de manera remota como asistente editorial para el Whitney dentro de Spanish Initiatives. 

Curadora Jayling Drowne Rodríguez (derecha) junto a obra de Dinaylis Chárriez Suárez: Observación análoga de espécimen, 2023. Acuarela sobre papel. Foto por Valeria Falcón.

¿De qué trata la exhibición “De lo mecánico a lo orgánico”? 

“De lo mecánico a lo orgánico” trata sobre la manera en que hemos conformado nuestros sistemas de vida basándonos en el modelo de la máquina, en vez de reconocernos como organismos, como una especie integrada a la naturaleza. Era muy importante para mí plasmar el concepto del “Antropoceno”. Esta es una era donde el ser humano ha cobrado la capacidad de afectar los ciclos de vida, de todas las formas de vida terrestre, a una escala geológica. El arte se ha convertido en una manera de poder introducir este concepto para poder sensibilizarnos y empezar a reparar esas fracturas entre los humanos y la naturaleza. 

Rina Otero Pérez, Trazo perenne (detalle), 2024. Documentación espacial de instalación performativa; fotografía análoga, impresión sobre papel reciclado; Arte-Suelo-Ser, Cromatismos: Historias que nos suben por los suelos, 2024. Instalación, medios mixtos. Foto por Valeria Falcón.

¿En qué consiste tu intervención curatorial? 

Primero, identifico obras que caen dentro de las narrativas que quiero plasmar en la sala. Luego, las llevo a un punto de convergencia, un punto de encuentro. Aquí tenemos 11 artistas y colectivos que trabajan temas sobre las relaciones y la sociabilidad con otras especies, más allá de la humana, y la utilización de materiales orgánicos para participar en una cultura más sustentable. Todo esto lo hacen desde el contexto contemporáneo, latinoamericano y puertorriqueño, denotando cómo estos problemas y relaciones se trabajan desde las artes.

Curadora Jayling Drowne Rodríguez (derecha) junto a obra de Colectivo Moriviví: La historia se cuenta de la gente que ama la tierra [Ha’ina ‘ia mai ana ka puana Ka po’e i aloha i ka ‘āina], 2023. Impresión digital en giclée sobre papel velvet. Foto por Valeria Falcón.
¿Cómo llegaste a convertirte en la curadora de esta exhibición? 

La exhibición se basa en una investigación que realicé en el 2023 donde partí de las perspectivas de pensadores como Bruno Latour, Anna Tsing, Donna Haraway y los modelos mecánicos y orgánicos de Tom Burns y G.M. Stalker. Basándome en toda esa revisión de literatura, investigué cómo poder traducir estas ideas visualmente e identifiqué les artistas que representan esas temáticas en sus obras.

Para presentarlo como una exhibición, dirigí el proceso curatorial en conjunto con la asesoría de la Dra. Windy Cosme Rosario y la instalación expositiva con el Dr. Raymond Cruz Corchado, una gestión y esfuerzo que se hizo realidad ahora en el 2024. 

Curadora Jayling Drowne Rodríguez (derecha) junto a obras de Daniela ‘Taimi’ Batista Quiles (de izquierda a derecha): Estampa #12 Adjuntas, 2022; Estampa #10 Manatí, 2022. Acrílico sobre tela teñida en cúrcuma y café. Foto por Valeria Falcón.

¿Qué temática comparten las obras que escogiste? 

Hay tres secciones temáticas dentro de la exhibición. Empezamos demarcando las relaciones y fracturas de los principios que establecieron un dominio sobre la vida y la tierra, como lo vemos en el modelo de la plantación en las obras de Daniela ‘Taimi’ Batista Quiles. Luego, nos movemos a los sistemas de jerarquización de la vida, que establece a las especies como objeto de estudio, visto en las visiones naturalistas de las obras de Dinaylis Chárriez Suárez, para luego ver las representaciones de los efectos de las industrias sobre los ecosistemas en las obras de Natalia Centeno López y Kristal Juan Rovira. 

La segunda temática trata sobre la sociabilidad entre la vida terrestre, como se percibe en la obra sonora de Rodrigo Arteaga y Gabriel Arteaga. Más adelante, tenemos espacios compartidos con las piezas de Sofía del Mar Collins y Colectivo Moriviví, que trabajan las temáticas de nuestra interacción con el entorno y la importancia de salvaguardarlo. 

La última sección temática se enfoca en la materia viva, más allá de la imagen. Era muy importante para mí representar proyectos que se están gestando aquí en el archipiélago, como Lazum, que trabaja con repoblar los arrecifes de Vieques, que han sido transformados por el cambio climático. Al igual que las obras de Germarilis Ruiz Galloza, que trabaja con biotextiles y las muchas maneras de producción sustentable a base de desechos orgánicos. También incluí a la organización de Arte-Suelo-Ser, que explora acercamientos a los suelos, su historia y como estos son la base de todo lo que reside sobre la tierra, plasmando estos vínculos desde la performance, la poesía y lo visual de las artes plásticas. 

Dinaylis Chárriez Suárez (de izquierda a derecha): Relicario I. Centinelas, 2023; Relicario III. Mar Violáceo, 2023. Encapsulado en resina de acuarela y materia orgánica con base de madera reciclada. Foto por Valeria Falcón.

¿Qué aspecto te apasiona de este tema? 

Creo en la importancia de empezar a hablar sobre estos temas desde las humanidades y la producción artística. Las obras de arte aquí expuestas pintan un puente hacia futuros de relaciones orgánicas, o por lo menos esa es la propuesta. La ciencia, la filosofía y otras disciplinas han asumido la responsabilidad de tratar estos temas. Pero también es importante abordar el tema desde las artes, de utilizar las herramientas que conocemos dentro de las humanidades para poder crear esos vínculos y lazos relacionales que sensibilizan, que crean afecto hacia las otras especies.

Entonces, lo que más me apasiona es poder trabajarlo desde el espacio artístico que conozco. Creo mucho en el poder del arte para crear una experiencia expositiva en donde las personas salgan de la galería con más curiosidad acerca de cómo extender nuestras relaciones con los seres terrestres. 

En una nota personal, tengo un vínculo especial con este tema. Desde el 2019, estuve involucrada en activismo climático dentro de una organización juvenil para la justicia climática. Al integrarme al mundo de las artes, me interesé en explorar cómo también se trabajan estas narrativas desde los espacios expositivos.

Daniela ‘Taimi’ Batista Quiles (de izquierda a derecha): Estampa #12 Adjuntas, 2022; Estampa #10 Manatí, 2022. Acrílico sobre tela teñida en cúrcuma y café. Foto por Valeria Falcón.

¿Qué criterio utilizaste para seleccionar a los artistas de la exhibición? 

Me basé en varias ponencias filosóficas de los pensadores que utilicé dentro de mi investigación y bajo las tres temáticas que hablé anteriormente. Entonces, investigué cómo comunicar el dominio mecánico y las relaciones orgánicas por medio de la imagen y los materiales.

En un principio pensaba que iba a presentar un claro contraste entre lo mecánico y lo orgánico, pero me fui dando cuenta de que les artistas en sus acercamientos subvierten las narrativas mecánicas y, en cierto modo, vuelven a una sensibilización orgánica. Para mí, esto es una buena señal, porque significa que ya nos estamos moviendo en la dirección correcta.

Colectivo Moriviví, Hombre-isla, 2024. Impresión digital en giclée sobre papel velvet. Foto por Valeria Falcón.

¿Cómo defines lo que es “mecánico” y lo “orgánico”?

Lo “mecánico” se refiere a los modelos de organizar la vida bajo la metáfora de la máquina, en donde toda la vida, bajo ese modelo de organización, se utiliza con el solo fin de producir servicios, capital, objetos, etc. Esto no considera las condiciones de vida en las que trabajan esos organismos. Entonces, lo “orgánico” es un modelo que reconoce a todos los organismos que participan dentro de este espacio natural, dentro de una red de relaciones. Ellos dependen de sí mismos, de otros organismos y de la naturaleza en donde habitan. 

Daniela ‘Taimi’ Batista Quiles, (de izquierda a derecha): Estampa #10 Manatí (detalle), 2022; Estampa #12 Adjuntas (detalle), 2022. Acrílico sobre tela teñida en cúrcuma y café. Foto por Valeria Falcón.

¿Qué tipo de artes, medios y  géneros incluyen esta muestra? 

Tenemos una pluralidad de medios. Desde medios mixtos que combinan pintura sobre textiles teñidos con pigmentos naturales hasta acuarelas enmarcadas con agua encapsulada. A la vez presentamos libros de artistas, fotografías, esculturas y biotextiles.

Incluimos también una instalación sonora que hace pensar un poquito más allá de lo visual. Nos lleva a cuestionar cómo escuchamos la naturaleza y cómo escuchamos a los otros seres vivientes. También instalamos un video sensorial, que mezcla sonidos con la documentación de arrecifes. Hay un poco de todo, y es bien bonito ver cómo diferentes prácticas artísticas están comprometidas con estas temáticas en su trabajo. 

¿Qué mensaje quieres comunicar con esta exposición? 

Tenemos que vernos como una especie integrada a la naturaleza. Nosotres componemos este espacio, y debemos hacerlo habitable, en armonía con el resto de la vida terrestre. Por un largo tiempo, hemos limitado nuestra sociabilidad a solo lo humano. En ese aspecto, hay que remendar esas relaciones y reconstruir esos lazos con otras especies. Las artes son una manera de crear esos puentes hacia los futuros orgánicos que queremos habitar.

De lo mecánico a lo orgánico (vista de instalación). Sala de proyección, Centro de Estudiantes. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Foto por Valeria Falcón.

¿En qué consiste la función de un curador? 

Pienso que la función de un curador es poder transmitir narrativas a través de una experiencia, usualmente centrada dentro de un espacio expositivo o espacio alternativo, para poder contribuir a la cultura partiendo desde la investigación y las humanidades.

Creo en el potencial de las artes para abordar y cuestionar los problemas sociales y culturales que enfrentamos en la actualidad. Por lo que en mi práctica utilizo este medio para transmitir narrativas que provoquen una reflexión que perdure en las mentes de las personas al salir del espacio expositivo.

Curadora Jayling Drowne Rodríguez (derecha) junto a obras de Daniela ‘Taimi’ Batista Quiles (de izquierda a derecha): Estampa #12 Adjuntas, 2022; Estampa #10 Manatí, 2022. Acrílico sobre tela teñida en cúrcuma y café. Foto por Valeria Falcón.

¿Qué pasos conlleva la instalación de una exhibición como esta? 

Mucha logística y mucha colaboración. Me siento agradecida de haber tenido un buen equipo de trabajo y de tener una gran colaboración y confianza con les artistas que me introdujeron a sus prácticas a través de una serie de entrevistas. Luego de seleccionar las obras, llegué al espacio con el equipo de instalación para que todo se desarrollara dentro de la galería. 

Para la instalación se debe conocer la manera de trabajar con los montajes de las obras, desde poner un cuadro en la pared hasta colgar una pieza en el techo. Es un proceso muy interdisciplinario, y creo que eso es lo que me encanta, porque es un constante aprendizaje. No solo conoces sobre los conceptos y cómo hablar de ellos e interpretarlos, sino también cómo trabajar con los materiales para exponerlos en sala. Es un proceso muy artístico en sí.

De lo mecánico a lo orgánico (vista de instalación). Sala de proyección, Centro de Estudiantes. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Dinaylis Chárriez Suárez, Relicario II. Leonora (detalle), 2023. Encapsulado en resina de acuarela y materia orgánica con base de madera reciclada. Foto por Valeria Falcón.

¿Cómo describes tu estilo curatorial? 

Lo más importante para mí en términos del estilo curatorial es que la narrativa quede muy marcada y clara. Se debe sentir una transición fluida entre el diseño del espacio expositivo y cómo los conceptos se manifiestan a través de lo visual de las obras. Me gusta que el público visitante pueda recorrer el espacio y sientan que pueden sumergirse dentro de la narrativa. Al salir de la sala, me interesa que se lleven consigo nuevas preguntas, nuevas maneras de pensar y nuevas curiosidades. Todo esto cambia con cada exhibición, no creo que haya una manera  definida de hacer curaduría, pero lo más importante para mí es que haya una narrativa visual clara y que el espacio invite a conocer más.

Germarilis Ruiz Galloza, (de izquierda a derecha): Histología, 2023. Biomaterial, cáscara de china, biofoam y pigmentos naturales; Convergencia, 2023. Bioplásticos a base de residuos orgánicos, algas y pigmentos naturales. Foto por Valeria Falcón.

¿Qué opinas del estado actual del arte en Puerto Rico? 

Tenemos muchas personas comprometidas, mucha pasión y proyectos que están surgiendo. Me hace muy feliz que nos sigamos moviendo en esa dirección, pero hay que admitir que hay una carencia de espacios y de apoyo financiero. 

Me siento muy agradecida por la colaboración que tuvimos con la fundación de Humanidades Puerto Rico y el National Endowment for the Humanities. Como curadora joven y estudiante, se me hace muy importante que personas que aspiran a este tipo de carrera tengan acceso a espacios y a la financiación para sus proyectos. Aunque en la universidad y en Puerto Rico aprendemos a hacer mucho con bien poco, se necesitan esos tipos de apoyo y espacios para que sigan surgiendo estos proyectos.

Curadora Jayling Drowne Rodríguez (centro) junto a obras de Dinaylis Chárriez Suárez. Foto por Valeria Falcón.

¿Cuáles son tus próximos proyectos artísticos? 

Estamos conversando sobre la posibilidad de trasladar esta exhibición a otros espacios expositivos en la isla. De ser un espacio más grande, me interesa mucho incluir a otres artistas de Puerto Rico, el Caribe y Latinoamérica, para expandir la muestra a otras visiones y contextos. También me encuentro en planificación de trabajar varias exhibiciones individuales con diferentes artistas durante el 2025. No puedo decir mucho todavía, pero pronto compartiremos más información.

Conoce más sobre el trabajo de Jayling Drowne-Rodríguez visitando www.jayling.net  y @jayling.art en las redes sociales.

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La exhibición De lo mecánico a lo orgánico fue organizada por la curadora Jayling Drowne-Rodríguez y contó con la participación de les artistas y colectivos: Daniela ‘Taimi’ Batista Quiles, Dinaylis Chárriez Suárez, Natalia Centeno López, Kristal Juan Rovira, Colectivo Moriviví (Co-fundadoras: Raysa Rodríguez García y Sharon González Colón), Sofía del Mar Collins, Rodrigo Arteaga Abarca, Gabriel Arteaga Abarca, Germarilis Ruiz Galloza, Lazum (Co-fundadores: Lena Galíndez y Rumi Humphrey) y Arte-Suelo-Ser (Participando de la organización: Alexandra Santos Ocasio, Rina Otero Pérez, Kim Santiago, Noelia Mercedez y Thais ‘Merakï’ Ortiz, en colaboración con Sheila Burgos).

La gestión de esa exhibición tuvo el apoyo del comité de proyecto conformado por Windy Cosme Rosario, Raymond Cruz Corchado, Marcelo A. Luzzi  y Madeleine A. Vala. La investigación teórica contó con la dirección de Anayra Santory Jorge como componente del Programa de Estudios de Honor de la UPR-RP.

El diseño gráfico estuvo a cargo de Arianna Rosario Valentín, mientras que la instalación y el montaje se realizaron en colaboración con Raymond Cruz Corchado, Windy Cosme Rosario, Marco Lugo Rodríguez, Sebastián Román Soto, Arianna Rosario Valentín, Sergio Hernández, Miguel Reyes Prieto, Alondra Reyes Agosto y estudiantes asistentes del Internado IMLS 2024. El apoyo técnico y audiovisual fue provisto por Gabriel Rivera Vázquez y la documentación de esta exposición estuvo a cargo de Alondra Reyes Agosto y John Florian Alsina. Agradecemos especialmente a Sonya Canetti, Mirerza González, Laura Bravo, Sonia Rodríguez, Javier Centeno, Ruth Torres y al comité de actividades del Centro Universitario de la UPRRP.

Este proyecto fue posible, en parte, gracias al apoyo de Humanidades Puerto Rico y del National Endowment for the Humanities.

Se agradece el apoyo y los recursos proporcionados por la Universidad de Puerto Rico – Recinto de Río Piedras, la Facultad de Humanidades y el Programa de Estudios Interdisciplinarios.

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