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Vamo’ a la calle

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Comúnmente se utiliza la expresión, “el cuerpo pide calle”, cuando se desea salir en busca de entretenimiento. El ser humano es social y, como tal, está diseñado para compartir sus experiencias durante el tiempo de vida que goce. La calle es donde ocurre la vida pública.

Fuera de la privacidad del hogar y la semi-privacidad del trabajo, se encuentra el espacio público externo a los edificios. Esto es el tramo de vía urbana pavimentada que une las esquinas de los bloques y, preferiblemente, se encuentra flanqueada por árboles y otras vías públicas adyacentes, dedicadas al peatón y que nombramos aceras.

El propósito principal de esta vía es el desplazamiento personal y la transportación. Las sendas creadas por el paso de nuestros ancestros sobre el suelo natural fueron transformándose en lo que hoy conocemos como calle para acomodar al animal primero, luego el arrastre y hoy, a la máquina locomotora. Se puede imaginar que la relación entre naturaleza vegetativa y este camino se debe a su génesis dentro del entorno biológico. Con el paso del tiempo, esta relación ha sido reducida o eliminada por completo dada la limpieza o, mejor dicho, eliminación de flora requerida para acomodar la expansión a lo largo y ancho de las vías. A esto unimos la priorización del vehículo sobre el hombre y el resultado es un espacio antihumano. No en balde, es necesario diseñar siembra que añada el elemento de escala humana y el toque de materiales orgánicos para contrarrestar acciones retrógradas que responden únicamente al vehículo. Este tipo de acción busca humanizar la calle tornada hostil.

Más que una carretera y distante a una autopista, la calle es social. La utilización de la palabra carretera prueba ser incorrecta cuando se desea hablar de la calle ya que este concepto se refiere a un camino dedicado al desplazamiento de carretas. Su origen le hace más adepto a ser utilizado al referirse a las vías rurales que conectan espacios y edificios aislados y aquellas que son utilizadas para la carga y transportación de animales de arado. La autopista, como contrapartida, es donde reina el auto. Mientras una calle puede y debe ostentar dos carriles de vías alternas, o sea, de direcciones opuestas, con ocho a nueve pies de ancho y una velocidad disminuida que proteja el peatón y el ciclista, el autopista requiere múltiples carriles, dos o más en cada dirección, con un ancho requerido de doce pies para facilitar el desplazamiento en alta velocidad que aleja y descarta cualquier ser somático. La calle es urbana. Se debe usar la palabra calle al referirse a las vías que separan los bloques de la ciudad y donde se desplazan sus múltiples habitantes a lo largo de sus vidas.

La calle es vida y la vida en la calle corresponde a más que la sección de superficie asfaltada o pedregada.  La calle es el espacio completo desde la pared del edificio a un lado, hasta la correspondiente al edificio opuesto, al otro lado, frente a frente, componiendo las fachadas urbanas. Es aquí donde ocurre la vida citadina, cotidiana y pública.

Se le atribuye astucia a quien “tiene calle” cuando ha vivido lo suficiente como para haber adquirido conocimiento crucial a través de las experiencias perduradas. De hecho, cuando “lanzan a la calle” un producto, esta acción implica introducirlo al mercado para que todos puedan conocerlo, desearlo y adquirirlo. La calle es donde la vida ocurre y se observa la de los demás. Más aún, la calle es donde las rutinas diarias se entrelazan y dan paso a encuentros casuales o tropiezos imprevistos que llenan la vida de actividad e historias para rememorar.

Dedicado al compañero profesor y maestro arquitecto, Manuel Bermúdez, quien educa a sus estudiantes en arquitectura y urbanismo y, sobretodo, a no llamar carretera lo que es calle.

secc de calles modified-01: Dibujos en sección de la calle Ponce de León, cerca de la avenida Roberto H. Todd. Diseño y gráfica por Frances Ortíz para su proyecto de tesis titulado, "Santurce emergente: el deporte como activador urbano", dirigido por el profesor Darwin J. Marrero y realizada en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico.
secc de calles modified-01: Dibujos en sección de la calle Ponce de León, cerca de la avenida Roberto H. Todd. Diseño y gráfica por Frances Ortíz para su proyecto de tesis titulado, “Santurce emergente: el deporte como activador urbano”, dirigido por el profesor Darwin J. Marrero y realizada en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico.

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