Tecnología al servicio de las personas con diversidad funcional

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Escuchaba — hace unos días — en un programa radial que la tecnología terminaría por sustituirnos en la totalidad. No es una discusión reciente y podrían escribirse tomos sobre el asunto. Lo cierto es que hay un aspecto decisivo que no puede ser reemplazado: la empatía y la capacidad comunicacional entre seres que se nutren. 

De modo que todo andamiaje de técnicas científicas destinadas al mejoramiento de la calidad de vida tiene un serio componente humano que jamás debe encomendarse a la “pericia” de una máquina. Ésta se convierte en un servicio dirigido al beneficio comunitario. Para ello, profesionales de vasto conocimiento y experiencia se comprometen con la responsabilidad social.

Adaptación de una silla manual con espaldar reclinable que se convierte en una superficie horizontal para consumidor que por sus contracturas no es capaz de asumir posición sentado y quiera salir de la cama. Foto suministrada.

Así, en esta nota destacamos la labor ejercida por el Programa de Asistencia Tecnológica de Puerto Rico (PRATP) que comenzó como proyecto bajo la Ley Federal 100-407 del año 1988 y que en el 2000 pasa a institucionalizarse como programa, adscrito a la Administración Central de la Universidad de Puerto Rico. 

Aptación de una silla de transporte en donde se construyó un asiento y espaldar con base en madera removible y forrados en foam, además de incluirle aditamentos para mantener buena postura en posición sentado. Lo conveniente en este caso es que se puede desprender el asiento y el espaldar para cerrar la silla y guardarla en un baúl convencional. Foto suministrada.

«El servicio se ofrece a todo ciudadano con impedimentos», destacó el terapeuta ocupacional y especialista en asistencia tecnológica (AT) Carlos Carle. «Entre los servicios que brinda el PRATP se encuentran los libres de costo como — por ejemplo — información, demostración de equipo, consultoría, adiestramiento en uso de equipo y temas relacionados a AT y préstamos de equipo durante dos semanas para que la persona interesada pruebe el mismo antes de comprarlo». Según Carle, también se aceptan donaciones de equipo en buen estado que permite el reciclaje y el reuso y en el que no hay un tiempo definido para el préstamo. El compromiso final es que el usuario devuelva el equipo en condiciones óptimas cuando ya no lo necesite. 

Igualmente, se lleva a cabo la fabricación y adaptación de equipo a bajo costo, utilizando en muchas ocasiones materiales reciclados. Asimismo, el PRATP otorga un certificado profesional en asistencia tecnológica, cursos de educación continua y evaluaciones personalizadas. 

Silla para el inodoro. Foto suministrada.

«Para la asistencia tecnológica no existe una condición que no aplique ni tampoco (un límite de) edad», enfatizó Carle para agregar que el enfoque es identificar la necesidad particular y las áreas a atender como visuales, auditivas, de movilidad y la relacionada a vida independiente.

equipo Amigo, un magnificador de imagen con el cual se puede aumentar el tamaño del escrito u objeto y seleccionar el contraste adecuado cambiando el color del fondo. Foto suministrada.

Entre los equipos que se desarrollan están los dirigidos al acceso a sistemas electrónicos. Un ejemplo es poder acceder a la computadora a través del ojo que se convierte en la “llave” para llevar a cabo las funciones que se realizan comúnmente mediante el mouse y el teclado.

Silla de baño. Se utiliza para bañarse sentado (ésta se utiliza en baño tipo ducha, no en bañera). Foto suministrada.

Finalmente, es importante hacer hincapié en que el Programa que hoy nos atañe es inclusivo. Toda persona que lo requiera se pueda ver beneficiada por éste, incluso en zonas geográficas que puedan resultar de más difícil acceso. 

Para información adicional y solicitud de servicios, llame al 787-474-9999. Además, puede acceder a: 

http://pratp.upr.edu

 

Foto de portada: Stable Slide (la pieza blanca) que se utiliza para dirigir el movimiento del brazo desde el barrido del alimento en el plato hasta llevar la cuchara a la boca. Se muestra en la foto, además, un plato con bordes elevados para facilitar el recogido del alimento, una cuchara angulada para evitar flexión lateral en muñeca y un mantel antirresbaladizo para fijar el plato a la mesa. Foto suministrada.