Proyecto Verde Luz: el arte y la cultura como entes dinámicos de transformación colectiva

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La existencia es una vibración en constante cambio. Y los agentes que la circunvalan deben adaptarse a su realidad. Tal es el caso del arte y la cultura que como guardianes de la experiencia social naturalmente buscan adecuarse a las exigencias del tiempo.

Indudablemente, dichas expresiones colectivas son algunas de las más perjudicadas ante la histórica inconsciencia que ve en ellas un mero objeto de producción de esparcimiento (como si el disfrute se nos fuera negado) y no una manifestación colectiva enraizada en nuestro poder como pueblo que elabora un discurso pertinente acerca de nuestra verdad isleña. 

Ante tal desconocimiento y desdén, el Estado deja de ser un facilitador para convertirse en un obstructor para la acción artística cultural plena. Como respuesta a los recortes presupuestarios a instituciones culturales y la amenaza incesante que constituye la Ley para la Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico (PROMESA, por sus siglas en inglés) que crea a su vez a la Junta de Control Fiscal, los artistas, en su posición de hacedores, han convergido recientemente en la realización del Proyecto Verde Luz. Teniendo como consigna la icónica canción de Antonio Cabán Vale “El Topo”, esta iniciativa, que no responde a ningún partido político, surgió de las inquietudes de diversos actuantes en las múltiples vertientes del arte. Ya hoy cuenta con una gran cantidad de firmantes que apoyan la causa que propone, entre otros aspectos, viabilizar hechos artísticos en espacios públicos. De acuerdo a un comunicado de prensa emitido durante este mes, los gestores sostienen que “Proponemos que se flexibilicen las restricciones legales que limitan la actividad cultural y la autogestión. Proponemos que se nos facilite utilizar con mayor intensidad los espacios públicos. Proponemos que se nos permita la rehabilitación de locales en desuso para convertirlos en sedes artísticas, entre muchas estrategias creativas. Proponemos que los cursos de Bellas Artes sean reconocidos y garantizados por ley como parte medular del Currículo de Enseñanza del Sistema de Educación de Puerto Rico, en todos sus niveles”.

Rosa Luisa Márquez, teatrera y una de las portavoces del Proyecto Verde Luz. Foto suministrada.

Según comentó uno de los portavoces del proyecto, Maximiliano Rivas, entre los primeros esfuerzos es la convocatoria a una actividad multicultural a nivel nacional este próximo 30 de septiembre. La misma será gestionada por los propios artistas a través de la isla, en la cual se generará un sinnúmero de eventos que expondrán las variadas afirmaciones artísticas en diversos “escenarios” como una plaza, por ejemplo.

“Creemos que eliminar el presupuesto hacia la cultura es una falla enorme”, comentó Rivas, quien añadió que se espera que la actividad aludida anteriormente sea el principio de un accionar relevante que tenga una continuación para la clase artística y para la comunidad en general.

Maite Rivera Carbonell, cineasta y una de las portavoces del Proyecto Verde Luz. Foto suministrada.

Repetidamente escribo sobre el arte como fundamento de la justicia social. Una idea ya formada como el Proyecto Verde Luz lo confirma. Los artistas son gestores comprometidos, modificadores y transformadores. La isla no está sola; hay muchos que nos levantamos a diario para convertirla en nuestro bien supremo.

Si desea formar parte del evento, acceda a la página del mismo en Facebook: Evento Verde Luz. Para ser partícipe de la actividad, debe enviar su nombre, disciplina artística y localidad.

www.facebook.com/eventoverdeluz