Olita: moda playera con espíritu social

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La ropa es un rito social que también debe fundamentarse en un concepto básico de justicia, manteniendo unos estándares elevados de comercio justo y solidario. Así, lo que es un bien común, se erige sobre unas bases comprometidas con el colectivo. Y tal como la constancia del mar, Olita se ofrece como un puente firme para que las comunidades necesitadas de un cambio puedan trazar su propio progreso. 

Espacio en estado original. Foto: Roberto Lebrón

«Fue en las misiones que nació el concepto de Olita. Vimos las necesidades que pasan día a día y decidimos dedicarnos a esto», narró el fundador de dicha iniciativa, Gerardo Lebrón, quien había contado cómo su familia de cinco hermanos había participado de emprendimientos como misioneros.

Camiseta blanca de Olita. Foto suministrada

Aun cuando había cavilado la idea de la empresa cuando ingresó a la universidad, Gerardo estaba confiado que la compañía no debía sostenerse por donaciones; entonces visualizaron — sus hermanos son parte del proyecto — en la ropa un producto de alta demanda del que podrían obtener un por ciento para impacto social. En este momento, Olita, cuyo equipo está muy ligado al surfing, destina un diez por ciento del precio de las camisas para obras. Estas prendas, exclusivamente en los colores blanco y negro, presentan el arte minimalista de Athos Castro.

Brigada en La Vía. Foto: Roberto Lebrón

«Por los últimos tres años estuvimos trabajando en un proyecto piloto en La Vía en Aguadilla. Esta comunidad es un microcosmos de la realidad del país», mencionó el gestor. «Aplicamos lo que aprendimos en las misiones y las enseñanzas de Paulo Freire y la Pedagogía del Oprimido», puntualizó. De este modo, el grupo que conforma Olita mantiene un diálogo con los residentes de las comunidades para identificar problemas y necesidades, y se elaboran posibles alternativas y soluciones para luego pasar a la acción.

Según Gerardo, lo que era un vertedero clandestino ahora es una finca comunitaria que se apoya en los principios de la permacultura. «Parte del empoderamiento es ofrecer nuevas oportunidades. Olita le pagó un adiestramiento de tres sábados consecutivos a cinco residentes de La Vía», dijo.

Foto suministrada

Actualmente, la empresa tiene un nuevo propósito: el Cerro Calero, también en Aguadilla, junto al residente y artista Billy Joe. La idea principal es rescatar una casa y convertirla en un hostal que será manejado por los locales. Para realizar la primera tarea en Cerro Calero: nivelación y sellado del techo, Olita se ha propuesto vender 250 camisas. «Les proveemos las herramientas (a los residentes) y la educación para llevar a cabo la tarea, pero es el residente quien la hace», explicó el emprendedor. La visión de este proyecto es que más personas se inspiren y rescaten estructuras abandonadas, se capaciten y se cree una industria de turismo comunitario. Recientemente, el colectivo de artistas Shaman Elect ofreció un concierto en Nueva York para colaborar con Olita en este objetivo.

Espacio luego del rescate. Foto: Roberto Lebrón

De acuerdo a Gerardo, la visión principal de la compañía es ejecutar un sinnúmero de proyectos estratégicos para sacar a las personas de la pobreza, en la medida de lo posible.

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