Nuestra Escuela o cómo los sueños inspiran una hazaña

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Es realmente un fenómeno maravilloso — que algunos explicarán mediante la ciencia y otros a través de la espiritualidad — cómo los sueños del proceso onírico pueden convertirse en un objetivo a seguir y cumplir. En ese entendimiento íntimo del llamado personal se concretan ideas que, quizás, jamás hubiéramos imaginado. Siempre llega ese momento en el que nos preguntamos “¿cómo pasó?” y es la fluidez de la existencia misma quien contesta: cada uno tiene su propósito y su tiempo. Definitivamente, realizar los sueños de buena voluntad y virtud es un llamado que tenemos todos porque no solo se materializa el anhelo propio sino que se gesta una aspiración colectiva, social.De esta manera surgió hace diecisiete años lo que hoy es un inspirador modelo educativo. A Justo Méndez Arámburu se le apareció en sueños su hija Ana Mercedes, quien había muerto en un accidente de tránsito a los quince años. La joven le dijo a su padre: “Papi, vamos a hacer una escuela. (…) Sí, papi, nuestra escuela. (…) Déjate guiar”. A la siguiente mañana, Justo le narró a su esposa lo acontecido y la respuesta de ella fue: “vamos a hacerlo”. “Desde el accidente fue la primera vez que yo vi luz en sus ojos y yo sabía que si era un proyecto para honrar su memoria, él se iba a poner de pie”, relató Ana Yris Guzmán Torres. Así da inicio un proyecto dirigido a los jóvenes que habían abandonado la escuela. Según afirmó la entrevistada, esto se da sobre una base de entendimiento en la que lo que les había faltado a dichos jóvenes era una oportunidad real de una educación de calidad que se atemperara a sus intereses, considerara sus necesidades y reconociera sus fortalezas.

Exhibición «Nos Obra» de Nuestra Escuelita en la Fundación Banco Popular

Con la meta de crear una institución que fuera realmente significativa para los alumnos, se les hicieron dos preguntas clave: ¿cómo debiera ser una escuela ideal? y ¿cómo no debiera ser una escuela? “Hay total pertinencia en lo que hacemos porque nos hemos dedicado a escuchar a los estudiantes. Con los jóvenes como centro del proceso educativo entonces fuimos descubriendo muchas cosas, que es la manera en que se ha ido ramificando el proyecto”, explicó Ana Yris. Por ejemplo y para atender las necesidades de las madres jóvenes de Nuestra Escuela, se estableció un centro de cuidado y desarrollo para sus hijos. Luego se fundó un preescolar hasta llegar a lo que hoy es Nuestra Escuelita.

Exhibición «Nos Obra» de Nuestra Escuelita en la Fundación Banco Popular

“Aspiramos a que de haber empezado nuestro proyecto como uno remediativo, nos convirtamos en uno preventivo donde los niños no tengan que abandonar la escuela sino que puedan tener un proceso educativo sin interrupciones”, sostuvo la educadora para añadir que “en esa misma dirección también surge el proyecto nocturno donde atendemos a los padres y las madres de nuestros estudiantes que no han completado el cuarto año de la escuela superior”.

Exhibición «Nos Obra» de Nuestra Escuelita en la Fundación Banco Popular

De acuerdo a la presidenta ejecutiva de Nuestra Escuela y refiriéndose a Nuestra Escuelita, durante una exhibición artística el pasado 28 de abril, el modelo de enseñanza ha sido una creación que ocurrió luego de haber visitado diversos proyectos en la isla, América Latina, Europa, Estados Unidos y China. “Después de haber visto muchas metodologías entendí que yo no quería hacer ninguna sino una compilación de las mejores prácticas”, puntualizó. Es por ello que tanto la creatividad, el arte y la educación democrática tienen un rol fundamental. Asimismo, el llamado “currículo emergente”, que se cocrea junto a los niños, permite que sean ellos los que lideren su proceso educativo y decidan qué quieren aprender cada semestre. Ese tema generador que escogen los estudiantes será el hilo conductor para enseñar las asignaturas como inglés o español, incluyendo las bellas artes.

Exhibición «Nos Obra» de Nuestra Escuelita en la Fundación Banco Popular

“Dentro de ese proceso de cocreación del currículo los niños van a contestar varias preguntas: ¿qué sabes sobre este tema?, ¿qué quieres aprender?, ¿cómo, cuándo y dónde lo quieres aprender? e incluso, ¿con quién lo quieres aprender? Con esas respuestas se diseña el currículo”, expresó Ana Yris, quien además aseveró que una de las bellezas del proyecto es el trabajo colaborativo entre los facilitadores para poder garantizar que se respondan todas las interrogantes de los alumnos durante un proceso que estimula su curiosidad, imaginación y sensibilidad.

Exhibición «Nos Obra» de Nuestra Escuelita en la Fundación Banco Popular

“Una de las cosas que estamos observando es que un niño o una niña que responde a su curiosidad aprende muchas más cosas que las que están establecidas en el currículo porque responde a su interés en ese momento”, aseguró la especialista en el enfoque académico biopsicosocial, quien concluyó que la escuela debe ser un espacio para la búsqueda.

 

 

Para información sobre Nuestra Escuela y Nuestra Escuelita, acceda a www.nuestraescuela.org.

Exhibición «Nos Obra» de Nuestra Escuelita en la Fundación Banco Popular
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