TABLOIDE DIGITAL DE DISEÑO

Las inundaciones, el carro, el tren, el bus, la bicicleta y Uber

en Arquitectura/Diseño por

“[H]ay tanto cemento se tarda mucho en drenar…”, son palabras de Ángel Crespo, director de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (AEMEAD), tal como publicado el 14 de julio de 2016 en el Nuevo Día a través del portal, endi.com [1]. Crespo tiene razón. Es más, estas palabras son tan reales que ameritan un análisis más profundo. Necesitamos saber la razón por la cual hay tanto cemento y las implicaciones de esta realidad si deseamos encontrar soluciones que persigan evitar las inundaciones semejantes a aquellas ocurridas el pasado jueves, 13 de julio.

Antes de profundizar, es justo completar la premisa inicial con aquellos comentarios adicionales presentados en el reportaje. Crespo añadió que la infraestructura pluvial es antigua y merece ser reemplazada, lo que requeriría una inversión multimillonaria. Es pertinente mencionar que, aunque esa condición precaria es real en muchas de las carreteras, igual ocurren inundaciones en trayectos de nueva construcción. También aseguró que la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) realizaba esfuerzos para mantener los drenajes libres de basura recogida por el agua y que, como consecuencia, empeoran la inundación. El director invitó a la ciudadanía a no arrojar basura en las calles y cuerpos de agua.  Ahora, sería meritorio completar el cuadro exhibido con la responsabilidad de las autoridades que gobiernan. Su responsabilidad es, precisamente, planificar, diseñar y construir las obras que componen esa realidad presente que necesita ser atendida con premura.

Los comentarios de los lectores denuncian la mala planificación. Ciertamente, hay mucho cemento y mucha planificación desacertada. Pero, también, hay mucho más que acarrea responsabilidad y que necesita ser revisado. Se presentan actitudes hacia el desarrollo, intereses económicos personales valorados por encima del bienestar comunal y el del entorno natural, además de culturas del egoísmo que perpetúan conductas dañinas enfocadas en el presente con efectos de claro sacrificio del futuro. Estas actitudes tienen que ser reenfocadas para cambiar la conducta y los resultados de procesos de toma de decisiones basados en ellas.

Ciertamente hay mucho cemento, varilla y agregados en la forma de vías, aceras, infraestructura como puentes y subestaciones eléctricas, parques y canchas, edificios comerciales, institucionales y residencias. El Área Metro es una mancha gris de desarrollo humano fácilmente distinguida desde cualquier vista aérea. Adicionalmente, hay mucho asfalto cubriendo estacionamientos y vías vehiculares. No coincidentemente, ambos materiales son impermeables. Esta condición se traduce en que las superficies recubiertas o compuestas por estos materiales, cemento y asfalto impermeables, no tienen la capacidad de absorber el agua para así permitirle drenar a través del suelo terrestre.

Una descripción técnica del proceso ayuda a comprender el problema pero no presenta soluciones. Sin embargo, para llegar a lo segundo, es forzosa presentar la primera. El resultado del golpe de agua, producto de lluvias intensas, es el desplazamiento del agua a través de la superficie impermeable buscando paso y adquiriendo velocidad gracias a la gravedad o asentándose en el nivel más bajo cuando no encuentre salida. La salida planificada del agua son los drenajes construidos siguiendo las guías de diseño que provee la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) y el suelo natural o modificado por la ingeniería humana. Asimismo, los sistemas de alcantarillados pluviales desbocan en distintos cuerpos de agua naturales directamente o pasando a través de plantas de procesamiento para ser depuradas antes de regresar al ecosistema biológico. Cuando estos sistemas hidráulicos se tapan con basura y escombros o su flujo de drenaje es retrasado al sobrepasar los limites para los cuales fueron diseñados, ocurren inundaciones.

Tenemos demasiado asfalto porque dependemos del automóvil para transportarnos. Aún cuando no podamos luchar contra esta realidad dada la condición primordialmente suburbana del Área Metro, es preciso señalar que, como comunidad, preferimos la transportación motorizada individual. Las razones están relacionadas. Las alternativas de cómo llegar están intrínsecamente atadas al lugar hacia dónde uno se dirige.

Existe un Tren Urbano que, como bien alude su nombre, sirve a, o al menos, persigue continuar y promover el desarrollo de la urbe. Antes de continuar con la dependencia automotriz, se debe considerar si es preferible vivir en la ciudad donde es factible invertir en transporte público o en el suburbio donde no lo es, dado que no se justifica ese tipo de inversión en localizaciones de baja densidad. Sencillamente, no es factible económicamente cruzar mayores distancias y gastar dinero en tiempo y energía adicional para alcanzar el mismo número de usuarios que se podrían servir en menores distancias y tiempo si existe una localización de población densa. El tren fue construido con la idea de promover el desarrollo de las áreas circundantes a sus estaciones. Esto no ha ocurrido del todo por la caída del mercado inmueble, pero también por la ausencia de interés en estas áreas. En conclusión, los desarrolladores de vivienda no invertirán en lugares que piensen que no existe interés en comprar.

Para comenzar, es necesario interesarnos en la ciudad, específicamente en estos sectores propuestos donde existen las paradas del tren. Cuando se vive cerca del tren, será posible utilizarlo, incluso en combinación con otros sistemas de transporte como lo son el autobús, el taxi o el Uber, y otros que no requieren de pago, como la bicicleta. Una vez reducida la dependencia en el automóvil, se reducirá la necesidad de aumentar carriles en las autopistas. Adicionalmente, si se rehabilitan las estructuras abandonadas en los cascos urbanos, será una alternativa para los desarrolladores el invertir en remodelar, en vez de depender en la inversión de construcciones nuevas que añaden a la mancha de cemento y, por ende, al ciclo de inundaciones.

[1] “Inevitables las inundaciones de ayer”, redactado por Frances Rosario el jueves 14 de julio de 2016, a través de endi.com.

Recientes de Arquitectura

¿Te gustó este artículo? ¡Compartelo!

Comparte nuestra pasión por el diseño con tus amigos.
TENDENCIAS 2017
Descarga ahora GRATIS nuestro reporte de las tendencias que marcarán el 2017 y 
recibe nuestro dossier con las historias más leídas del 2016.
DESCARGAR
Select Language
Ir Arriba