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Diversidad funcional y la novedosa propuesta para relacionarnos

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Nacer, vivir y morir. Todos experimentamos idéntico ciclo existencial desde la misma base corpórea y espiritual. Me refiero a la esencia, a la naturaleza que nos hace humanos. Y así, al igual que la materia natural se nos ofrece variada y multiforme en la belleza de la heterogeneidad, las personas somos plurales.

Sin embargo, y reconozco que no sé cuándo comenzó esa fisura, los sujetos nos involucramos en la compleja e ilusoria tarea de etiquetarnos. En esa simplificación de lo realmente importante, que es nuestra sustancia intrínseca de seres con alma, hemos tergiversado el concepto de sociedad, de comunidad, de humanidad. Nos hemos impuesto unos roles encasillados, y quien no los cumpla es expulsado al destierro de la indiferencia y la negación.

Desde ese fondo, hay múltiples estudiosos, activistas, líderes comunitarios, que proponen la nueva realidad, la que claramente siempre ha existido, pero hemos procurado ocultar. Y es tan sencillo como que todos y cada uno tenemos los mismos derechos, con particularidad, en este caso, el derecho a que se nos respete nuestras diferencias sin intentar invisibilizarlas ni rechazarlas.

Así, surge el concepto de diversidad funcional como una necesidad de elaborar otro medio comunicacional que extinga palabras como minusvalía o invalidez que conllevan un signo peyorativo. «Todos los seres humanos funcionamos de manera diversa», expresó Heriberto Ramírez, estudiante de la Maestría en Gestión y Administración Cultural en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. De la misma manera, añadió que son las ciudades, entiéndase la planificación y la configuración urbanísticas, las que están impedidas de abrazar, de acoger la diversidad funcional.

Mediante dicha Maestría, la única en su tipo en la Isla y que el año próximo cumplirá diez años de establecida, se llevará a cabo el conversatorio Gestión cultural Diversidad funcional el martes, 15 de mayo del corriente año a las seis de la tarde en la Sala Jorge Enjuto, del Departamento de Humanidades.

«(La Maestría en Gestión y Administración Cultural) es un espacio interdisciplinario para conceptualizar y poner en marcha proyectos culturales», explicó Ramírez, uno de los gestores del conversatorio y agregó que: «Es un espacio de laboratorio, de conexiones y encuentros».

De esta manera, el programa académico, cuyo coordinador es el profesor Pedro Reina Pérez, ha colaborado y producido eventos e iniciativas como los Jueves de Río Piedras, Mapa Cultural (geografía y radiografía de los gestores culturales) y la serie web Pos-María: ¿Realidad o fantasía?, por nombrar sólo unos pocos ejemplos.

Ahora, a consecuencia de un debate muy valioso y esclarecedor durante la clase de Derecho y Cultura, surge el interés de elaborar un proceso de diálogo que incluirá a artistas y espectadores con diversidad funcional, y a gestores que trabajan con personas que también se agrupan en este término. Entre éstos se encuentran: Claudia Rivera Sánchez, quien se destaca en la música; el artista del performance Janpistar (quien labora en California y enviará un vídeo de su arte); Renia Fermaint Rosa, escritora y performera; Laura Quiñones, gestora cultural y madre de dos jóvenes con autismo; y Sofía Canepa Ekdahi, del Museo de Arte de Ponce, entre otros panelistas por confirmar.

Según Natalia Irizarry, encargada del evento junto a Ramírez, los gestores culturales deben reflexionar desde sus posiciones cómo no caer en la discriminación al germinar y crear sus proyectos, manteniendo siempre el sentido de responsabilidad. Acerca de la autogestión en Puerto Rico, Irizarry sostuvo que: «Es un medio para producir nuestras propias iniciativas, contestando a la inacción del Estado en situaciones en las que debería estar. Es una reacción que hemos tomado los que no queremos estar pasivos. El Estado tiene que empezar a responsabilizarse», concluyó.

Por su parte, Ramírez puntualizó que quizás lo más pertinente sería “movernos” del término inclusión al de naturalizar la diversidad funcional. «Gestión cultural no es sólo producir un evento. Tiene que haber un proceso de sensibilización que nos invite a la interacción», aclaró Ramírez. Finalmente, Irizarry reafirmó que «todos y todas somos diversos».

Sin duda, el conversatorio, receptivo al público en general, será un motivo de expresión artística y de reflexión colectiva sobre un tema social que nos involucra a todos. Quedan cordialmente invitados.

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