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Dîner en Blanc y el espectáculo como ocupante de espacios públicos

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¿Existe un espacio si no hay quien lo ocupe? Podríamos filosofar sobre esta pregunta a modo de kōan, mas no es absurdo hacer tal cuestionamiento. Cuando nos vemos rodeados de espacios públicos en desuso — plazas, parques, aceras, jardines, etc. — sean por las razones que sean, nos preguntamos porqué. Vivimos en una isla tropical, lo que nos facilita la vida diaria en el exterior con un clima placentero, pero si el lugar en cuestión no está adecuado para su disfrute óptimo, muere abandonado. Y es así como terminamos viviendo encerrados en cuatro paredes con aire acondicionado, incluyendo el automóvil, como pez en pecera, como pájaro enjaulado, huyendo del sol, de los mosquitos, del calor. La desconexión con la naturaleza es la nueva (y triste) norma. 

Dîner en Blanc París 2018. Cortesía de Dîner en Blanc International.

Si hay algo que revive estos lugares al exterior son las actividades efímeras y espontáneas que allí se llevan a cabo. Nada llama más la atención que ver un grupo de gente conglomerado en algún lugar y es así como descubrimos espacios nuevos.

François Pasquier, fundador de Dîner en Blanc en Dîner en Blanc París 2018. Cortesía de Dîner en Blanc International.

En 1988, François Pasquier quiso reunir a sus amigos para cenar luego de vivir varios años en el extranjero. Cada invitado podía traer a un amigo. Parece que extrañaban mucho a François porque eran tantos que no cabían en su casa o en un restaurante. Así que François ideó reunirlos en el parque Bois de Boulogne en París y vestirse de blanco para poder reconocerse, dando inicio — sin saberlo — a una tradición internacional que se celebra hace 30 años. Este es el tercer año que Dîner en Blanc se celebra en Puerto Rico, festejando en esta ocasión el trigésimo aniversario de esta tradición francesa.

Dîner en Blanc Puerto Rico 2018. Foto: Valeria Falcón

Cada miembro de Dîner en Blanc puede invitar a un amigo a asistir a un punto de encuentro, vestidos de blanco, que los llevará en autobús a algún lugar secreto. Todos llevan sus sillas, mesas, vajilla, cubiertos, canastas, flores y velas.

Dîner en Blanc Puerto Rico 2018. Foto: Valeria Falcón

Una vez arriban al lugar, instalan sus cosas en fila para dar inicio a un elegante picnic al aire libre. El evento, que es solo por invitación, pretende reunir a amigos y disfrutar de una sobremesa con comida, bebida y música.

Dîner en Blanc Puerto Rico 2018. Foto: Valeria Falcón

Con los años, son miles los que asisten en cada una de la veintena de ciudades alrededor del mundo que participan de esta actividad, llamando la atención por su espectacularidad a espacios que, de otra forma, son pasados por alto.

Dîner en Blanc Puerto Rico 2018. Foto: Valeria Falcón

En Puerto Rico, unas dos mil personas se dieron cita el pasado mes de abril en distintos puntos asignados de San Juan y fueron conducidos a la Destilería Bacardí. Anteriormente, se llevó a cabo en Ventana al Mar en Condado y en el Parque Municipal Pasivo del Municipio de Carolina en Isla Verde.

Dîner en Blanc Puerto Rico 2018. Foto: Valeria Falcón

En las tres ocasiones, los eventos de Puerto Rico se han celebrado frente al mar y premian a la mesa mejor decorada y al par de amigos con la mejor vestimenta. El llamado a la creatividad es palpable.

Foto: Valeria Falcón

Si bien hay mucha logística envuelta para lograr un evento de esta índole — transporte, comida, música, luces, sonido, coordinación, baños, recogido de basura y reciclaje, etc. — es el elemento sorpresa el que siempre se ha logrado mantener para preservar la espontaneidad de un encuentro entre amigos, aunque sean miles.

Foto: Valeria Falcón

Esto es determinante a la hora de seleccionar el lugar en que se lleva a cabo la actividad y prepararlo para recibir a los participantes.

Foto: Valeria Falcón

En ocasiones, representa las mejoras al espacio, como fue el caso del parque en Isla Verde que incluye, pero no se limita a iluminación, aceras, pintura y jardinería.

Foto: Valeria Falcón

Más allá de una fiesta entre amigos, Dîner en Blanc tiene el potencial de usar su plataforma para llamar la atención a lugares públicos urbanos en desuso que merecen ser rescatados o a esos espacios abiertos que pocos conocen.

Foto: Valeria Falcón

Es la excusa perfecta para llevarnos afuera, a disfrutar de un atardecer y una noche estrellada — hasta la lluvia, ya que el evento se celebra independientemente del clima — y reconectar con el entorno natural y construido.

Foto: Valeria Falcón

La idea no es descabellada ni aleatoria. Ya en 2008 se llevaba a cabo Desayuno Calle, un picnic desayuno improvisado en un lugar público en desuso o poco conocido, en donde los participantes llevaban sus mantas y comida para compartir y hablar sobre cómo se pueden mejorar las áreas verdes de San Juan. El objetivo era “ocupar espacios públicos inhabitados e inusuales de la ciudad para desayunar y estimular interacción social en los mismos”. Desayuno Calle siguió los pasos de la iniciativa del artista austriaco Friedemann Derschmid que comenzó en 1996 y que se esparció por varias ciudades y países alrededor del mundo. Si un lugar se usa, se ocupa y se habita, entonces se cuida, se mantiene y se hace comunidad.

www.puertorico.dinerenblanc.com

Foto: Valeria Falcón
Foto: Valeria Falcón
Foto: Valeria Falcón
Foto: Valeria Falcón
Foto: Valeria Falcón

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