Antonio González-Walker o la genuina habilidad para maravillarnos

en Arte/Diseño por

En esta labor escritural -que es más bien una pasión- me topo con múltiples versiones de la realidad, en el sentido de cómo el otro entiende la existencia. Es realmente un ejercicio de creatividad la forma en que percibimos la vida y la vivimos. Y en ese mismo hábito de la experiencia diaria aún nos queda tiempo para la sorpresa, para sentir que lo de siempre puede ser algo nuevo cada día.

Así, cuenta los relatos humanos el gestor cultural Antonio González-Walker, en lo que él denomina lo “maravilloso cotidiano”. “Comienza (su acercamiento al arte) con una apreciación del espacio inmediato y una trilla en bicicleta cuando era niño”, mencionó para comunicar que la observación del sol entre las ramas de los árboles brotó como punto básico para la conciencia no únicamente en su obra plástica sino en la obra de acción. 

Fotopoema de Antonio González-Walker

De esta forma, el artista comentó acerca de la producción de sus fotopoemas sobre lo maravilloso cotidiano. “El paisaje interior se conecta con el exterior en un breve continuo que se deja sentir como suaves brisas de conciencia”, apuntó y agregó que: “una foto es una manera de retener algo del momento, del instante. La imagen es un diálogo con el tiempo que invita a que se levanten palabras que acompañen a esas siluetas”.

Fotopoema de Antonio González-Walker. Foto suministrada.

El también autor de composiciones musicales y sonoras conversó de Capicú Adentro, su más reciente exploración. “Surge como una comisión del Museo de Arte Contemporáneo, parte de su iniciativa El Mac en el barrio”, dijo. En dicho proyecto, González-Walker ha podido presenciar cómo lo que empezó siendo un reconocimiento de un colectivo de jugadores de dominó se ha expandido a la comunidad y, por ende, a una expresión de la sabiduría cotidiana, tradicional y espontánea, tal como la que se da en las botánicas, por ejemplo. Lo que se concibió como un  “observatorio” es ahora un “participatorio” que expone “la necesidad de espacios creativos mucho más disponibles al público en general, que estén dispuestos a dialogar sobre temas sociales con gente en el arte como los que no (están ligados directamente al ámbito artístico)”, sostuvo. Asimismo, esta instalación artístico-social permite, de acuerdo al entrevistado, la manifestación creativa de la necesidad que tenemos todos de expresarnos, de conversar sobre nuestras historias.

Capicú Adentro. Foto suministrada.

Indudablemente, gestos como la de Capicú Adentro hacen posible lo que González-Walker denominó “momentos de alta humanidad y actos de extrema generosidad”. Una de las anécdotas que narra fue la de Don Jaime, carnicero en la Plaza del Mercado en Río Piedras, quien viendo que había más gente que sillas prestó con alegría desbordada las suyas para que las personas pudieran acomodarse. Otro día en el que González-Walker se insertó en la comunidad para adentrarse en la filosofía del dominó, observó el hermoso tablero en el que jugaban. Uno de los participantes le pregunto: “¿te gusta?”, a lo que él respondió que sí. Finalmente, el señor le regaló un tablero que hoy se encuentra en el centro de la instalación.

Fotopoema de Antonio González-Walker. Foto suministrada.

Gestor de Hábitats Creativos, propuesta que estimula la integración de sujetos, espacios y organizaciones desde la producción creativa no puramente comercial sino de impacto a la comunidad, González-Walker habló acerca de la importancia de la innovación social: “la manera en que colectivos e individuos hacen nuevas formulaciones en cómo se producen proyectos, cómo se hacen colaboraciones, cómo se combinan recursos para propulsar causas sociales”.

Fotopoema de Antonio González-Walker

Antes de nuestra despedida telefónica, ya el artista había reafirmado la importancia de que nos consideremos y nos aceptemos como seres multidimensionales.

Antonio González-Walker. Foto suministrada.

Y sí. En este cosmos de tantas expresiones y percepciones de la realidad, somos invitados a leernos desde formas compuestas, a retomar la sencillez del hábito, de la mirada cotidiana, asombrarnos genuinamente como cuando nos despedimos del útero materno para abrazarnos al vasto espacio universal. Gracias a la conversación con González-Walker, hoy he pausado el trajín diario y me he sentado en un banco en medio de la naturaleza frondosa a olvidarme de las bocinas y el asfalto y las preocupaciones que me agobian para contemplarme en el silencio revoloteador de una sola mariposa. ¡Agradecida!

El próximo 14 de septiembre será la apertura de la segunda edición de Capicú Adentro, dedicada a las mujeres que trabajan en la Plaza del Mercado en Río Piedras.