Agroecología y el movimiento transformativo desde nuestra raíz

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El tiempo exige un regreso al diseño originario, el que se generó por la sabiduría ancestral y que con los devenires sociales ha padecido — quizás es lo que se percibe a simple vista — un olvido cultural. Y digo «quizás» porque cuando se rasga un poco la superficie es tangible que el conocimiento que legaron nuestros antepasados está siendo preservado por manos, muy peculiarmente jóvenes. Hay en ello una especie de imagen que me recuerda a la nieta que evoca al abuelo en su taller de ebanistería enseñándole las virtudes del trabajo manual. 

Hoy existe una urgencia, una necesidad de volver a tradiciones antiguas que aseguraban no sólo la perpetuación del medio ambiente sino la salud y la buena calidad de vida de sus pueblos. La agroecología que se desarrolla en la Isla e internacionalmente encuentra esa continuación. De acuerdo al promotor agroecológico, activista y educador ambiental Jesús Vázquez Negrón, esta modalidad de agricultura parte del concepto de la sustentabilidad, o sea, reconoce que los recursos naturales tienen límites y garantiza la preservación y el manejo integral de estos para las futuras generaciones. Así y en armonía con la naturaleza se concibe un proceso a raíz de siembras diversificadas, apartándose del modelo agrícola industrial que propone los monocultivos. «Sembrar un mismo cultivo en grandes extensiones de terreno trae muchos problemas que afectan el ambiente, la salud de los trabajadores y las trabajadoras que laboran la tierra, la salud de las comunidades cercanas a estos monocultivos y la salud de los consumidores y las consumidoras. Hace falta mantener, proteger y promover la biodiversidad para que haya un balance. Además, si siembras intensivamente un terreno tan grande, puedes degradar el terreno porque para combatir las plagas el modelo industrial utiliza agrotóxicos: hierbicidas, plaguicidas, abonos químicos, que a última instancia degradan el suelo, crean erosión, eliminan la biodiversidad y todos esos agrotóxicos terminan en nuestros acuíferos», explicó el entrevistado. Mediante la agroecología, se busca depender únicamente de los insumos internos de la finca, no de los externos, de modo que todo lo que se genera en dicho espacio se utiliza en favor del mismo. También, a los insectos beneficiosos, como los polinizadores, se les permite vivir en ese entorno sin aplicar ningún tipo de agrotóxico que afecte la importante labor que realizan y su supervivencia, según Vázquez Negrón.

Brigada Agroecológica de la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica de Puerto Rico en la Finca El Reverdecer en Ponce. Foto: Jesús Vázquez Negrón

Más allá del importante saber técnico, el miembro de la Coordinación Nacional de la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica de Puerto Rico afirmó que la agroecología es un movimiento social que defiende los derechos de los agricultores, los campesinos, los pescadores, los recolectores, las personas sin tierra, los pueblos indígenas y los trabajadores agrarios, para que de este modo sean ellos quienes decidan qué van a producir, cómo lo van a producir, dónde distribuirán sus cosechas y qué precio fijarán, por ejemplo. Igualmente, la agroecología busca que los productores de alimentos no sean explotados y sí sean compensados justamente por su trabajo. Además este tipo de disciplina y movimiento busca organizar las comunidades del campo y la ciudad para defender sus territorios.

Reunión Abierta de la Mesa Multisectorial del Bosque Modelo y visita a Proyecto Agroecológico de Escuela Segunda Unidad Botijas 1 en Orocovis. Foto: Jesús Vázquez Negrón

«Hay un concepto que generó la Vía Campesina, organización que abarca millones de agricultores, campesinos y personas activas en los sistemas agroalimentarios de más de 70 países del planeta, que es el de soberanía alimentaria», indicó para agregar que este representa «el derecho fundamental de todos los pueblos, naciones y estados a producir sus alimentos y manejar sus propios sistemas alimentarios y a decidir sus políticas públicas, asegurando alimentos de calidad, adecuados, accesibles, nutritivos y culturalmente apropiados». Entre otros principios, la soberanía alimentaria identifica a las semilleras transgénicas como detractoras de la justicia social y enfatiza la defensa del patrimonio natural de las semillas y su libre intercambio. El también miembro de la Asociación Nacional de Derecho Ambiental y de la Mesa Multisectorial del Bosque Modelo de Puerto Rico puntualizó que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha informado durante los últimos años que son estos agricultores de pequeña y mediana escala los que combaten eficientemente el calentamiento global y los que producen un 70 por ciento de los alimentos del planeta, declarando que el problema del hambre en el mundo no es uno que tiene que ver con la producción de alimentos sino con la injusta distribución de los mismos.

Acerca de la situación en nuestro país, Vázquez Negrón comentó que «hay un panorama activo de lo que es la agroecología desde hace varios años. Hay diversos colectivos, grupos, proyectos agroecológicos, fincas familiares, que están participando activamente de lo que muchos llaman el Movimiento Agroecológico de Puerto Rico». En relación a la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica de Puerto Rico, dijo que esta se ha reunido por veintiocho años trabajando activamente mediante comités de trabajo y realizando brigadas agroecológicas los cuartos domingos de mes como una actividad abierta al público en general y gratuita para dar a conocer proyectos en los que se generan productos locales y sanos, realizar trabajo de apoyo solidario, aprender sobre talleres de formación técnica y política, confraternizar y compartir en familia. Por otro lado, el también miembro del Frente Unido Contra la Fumigación Aérea hizo un recuento de mercados agroecológicos que en la actualidad existen en diferentes regiones la Isla como lo son el Mercado Agrícola Natural de Ponce, el Mercado Agroecológico de la Cooperativa Orgánica Madre Tierra ubicado en la placita Roosevelt, el Mercado Agrícola Natural del Viejo San Juan, el Mercado Agroecológico de Rincón, por mencionar algunos. «La agroecología no es algo difícil de explicar. Literalmente, estamos hablando de hacer agricultura igual que la hacían nuestros antepasados, los primeros habitantes del planeta, los campesinos en diferentes partes del mundo, los jíbaros y las jíbaras aquí», expresó.

Alertan sobre los cultivos transgénicos en Puerto Rico

El pasado 21 de mayo se realizó la Quinta Marcha contra Monsanto y demás Semilleras Transgénicas, ya que como confirmara Vázquez Negrón existen, aproximadamente, más de diez mil cuerdas que son utilizadas por estas compañías para experimentar en grandes extensiones de terreno y, especialmente, en los terrenos con mayor potencial agrícola como el Valle Agrícola en el sur, aun cuando Puerto Rico tiene una situación de inseguridad alimentaria, o sea, la mayoría de los alimentos que consumimos viene del exterior.

Quinta Marcha contra Monsanto y demás Semilleras Transgénicas en Puerto Rico. Foto: Jesús Vázquez Negrón

«(Estas compañías) han recibido exenciones y subsidios de más de quinientos veintiséis millones», enunció, quien es parte del Colectivo Nada Santo Sobre Monsanto, refiriéndose a una investigación que publicó el Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico mediante la serie Paraíso Transgénico.

A través de esta marcha, que se realiza anualmente y dedicada este año al fenecido activista Carmelo Ruiz Marrero, no solo se denuncia esta situación sino que se hacen propuestas para adelantar la plataforma agroecológica. «Los terrenos con mayor potencial agrícola debieran estar disponibles para gente que está produciendo localmente y, en especial, gente que está produciendo alimentos más sanos», declaró el entrevistado y añadió que «hace falta más política pública que apoye lo que es este tipo de agricultura sustentable, que es justa, saludable y promueve la vida, y que en última instancia debería ser uno de los pilares de todos los pueblos».

Vázquez Negrón aseveró que «la marcha siempre parte del contexto particular del tiempo en que estemos viviendo y ahora mismo con el tema de la Junta de Control Fiscal y sabiendo el nivel de influencia y los poderes que tiene a través de la Ley PROMESA, el movimiento ambiental y el movimiento agroecológico han traído unas denuncias específicas que la deuda no se va a pagar a expensas de los recursos naturales del pueblo».

Quinta Marcha contra Monsanto y demás Semilleras Transgénicas en Puerto Rico. Foto: Jesús Vázquez Negrón

Finalmente, reafirmó «el poder que tiene la agroecología y el activismo ambiental como herramientas de defensa de nuestros recursos naturales para producir alimentos de manera sustentable y como plataforma de organización y liberación en todos los sentidos». Vázquez Negrón recomendó que todos apoyemos como podamos a los agricultores y los campesinos que están produciendo alimentos agroecológicos, que a fin de cuentas son orgánicamente más saludables, ya sea a través de los mercados, de diferentes iniciativas o proyectos apoyados por la comunidad. De este modo se apoya la economía local y nos aseguramos que son alimentos más saludables.

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