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Sara Jarque, dime la pura verdad

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Me quedé mirándola, como cuando te dejas caer sin ruido por la perseverancia de un pensamiento. No tenía demasiado tiempo en escena. Sin embargo, me pareció que llevaba toda la obra allí. La composición de la pieza me permitía observarla mientras esperaba tras una columna el tiempo de su entrada. Era como una escultura sintiente.

Acordamos reunirnos un miércoles. Me invitó al desayuno. Conversamos hasta que me obligué a decirle —en broma y en serio—: «Oye, Sara, vete, porque, de otro modo, te sigo hablando». Nos despedimos con un abrazo verdadero y prometí comunicarme después.

Hay encuentros que parecen haber sido coordinados por algún tipo de magia mucho antes incluso que los imagináramos. Le había pedido a Dean Zayas el número de teléfono de ella. Había sido en Otoño, la obra escrita por la dramaturga Myrna Casas y dirigida por Dean, donde descubrí la palabra que me desveló su arte. Sara Jarque es verdad.

Obra Otoño, personaje María Rosa. Foto por René Dietrich.

Y entendí lo que podría llamarse rigurosidad en el oficio creativo. Tanto la danza como el canto y la actuación, conforman las expresiones públicas (teatrales) desde donde ella canaliza el orden, la disciplina, el estudio de su arte. La verdad —claro— es consecuencia del minucioso análisis del personaje, que incluye su estado emocional, y libre de cualquier juicio hacia el mismo, tal como ella me explicó. Hay una firme conexión entre Sara y sus personajes, reconociendo en principio la importancia del trabajo de la técnica.

De modo que es coherente la verdad de Sara con la precisión de Dean, como ella adjetivó el trabajo de dirección del maestro. Había sido su profesor de actuación, de dirección, de dicción en la UPR. «Gran parte de lo que soy se lo debo a Dean», sostuvo. Mientras que de la maestra Myrna apuntó: «Es el amor puro. Ha sido muy influyente en mi carrera. Fue una de las primeras personas con la que trabajé y me dio la seguridad de que era buena en esto».

Musical Chicago, personaje Velma Kelly. Foto por Rafi Claudio.

Luego de reflexionar sobre lo que le había escuchado decir, estoy convencida de que Sara asume el reto artístico desde la consigna del esfuerzo esmerado. Así y aun cuando el teatro musical en Puerto Rico es cuesta arriba de realizar—-en términos económicos—, alcanzó a coproducir con gran éxito y recepción de la audiencia a Chicago, en el que interpretó a Velma Kelly. Tiene deseos de regresar al ámbito de la producción.

Para la artista, quien reconoce la variedad de disciplinas por las que se mueven las mujeres en el teatro (regiduría, actuación, iluminación, dirección, entre tantas más) y —por supuesto— los excelentes resultados de sus oficios, nunca pierde de vista que la meta final es «trabajar y hacerlo bien». El aplauso es para Sara una recompensa, pero «el ego hay que tenerlo domado; no te puedes creer el cuento», me dijo. 

Ahora que se aproxima la reposición del musical Mamma Mia! —que se presentará el 19 y 20 de octubre en el Centro de Bellas Artes, en Santurce— ella se dispone a seguir con impulso fuerte y consciente su oficio artístico, que además ha viajado por la pantalla del cine y la locución.

Sara Jarque reúne en su porfolio artístico una magnífica gama de talentos que van desde el baile, el canto, la actuación y la locución. Además, ha fungido como productora. Foto por René Dietrich.

Terminamos a medias los sándwiches. Nos zambullimos en la charla. Me compartió su sentir acerca de nuestro país. Percibe que la calidad de vida en nuestro archipiélago ha menguado. Hablamos de la inseguridad, la violencia. También, señaló la repercusión del estatus de Puerto Rico en todo el panorama nacional. Yo le había comentado el dolor que siento por la patria. Ella comparte el mismo sentir. Pero. «Volví a tener fe en mi país», señaló al rememorar este pasado verano en el que el pueblo se indignó y se tiró a la calle en protestas multitudinarias. Le expresé además un sentimiento que me sobrecoge: las relaciones personales en la época de las aplicaciones cibernéticas. Aseveró algo parecido a: «Las redes sociales muestran lo que quieres proyectar, no lo que eres. Mientras estás publicando (en relación, por ejemplo, a las fotos de los instantes de nuestras existencias), no estás viviendo de verdad». Y sobre el arte, está segura de que los seres debemos estar cercanos al mismo desde la infancia.

Musical Cabaret, personaje Sally Bowles. Foto por René Dietrich.

«Oye, Sara, vete…». En el abrazo, una cierta complicidad gentil. Se fue. Me fui. Al rato, recibí mensajes suyos: agradecimiento, un vídeo de una cantante que me había prometido enviar, intercambio de agradecimientos. No exagero cuando digo que la verdad de Sara lo fue todo para mí aquel miércoles. 

 

Foto de portada: Musical Mamma Mia!, personaje Tanya. Foto por Lexter Leonardo.

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