Mezcolanza: una invitación a experimentar lo híbrido

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«Tengo la certeza de que soy una diosa», afirmó sin titubeos Helen Ceballos e inmediatamente pensé cuántas veces dudamos de nuestra propia divinidad. Y es que como partículas sagradas en este vasto universo, decidirnos por creer en que nos mueve una poderosa energía interna de luz es, ciertamente, nuestra fortaleza espiritual. De modo que su voz, que no admitía titubeos, me hizo recordar las ocasiones en que he perdido mi reafirmación como ser, como artista, como actuante en esta existencia que, como el agua, no se puede sujetar con las manos, sin embargo, es y fluye con naturalidad.

De esa rotunda contestación de la gestora cultural, fue inevitable pasar a la reflexión del cuerpo como ente de aquella sacralidad mencionada. Destacada artista del performance, percibo que Helen aspiró la pregunta que le hice sobre la significación del cuerpo como el cayado donde sostiene y expresa a viva voz su trabajo. «Yo pienso el cuerpo, en principio, como eso que me encarna, como mi patria — yo que me he pasado emigrando. Mi cuerpo es mi único país de origen», sostuvo y expuso que «el cuerpo es un terreno donde puedo sembrar significados». Y en esa hibridez de conceptos e investigaciones, en los que destacó la presencia del yo real y el yo virtual, la migración y los traslados, y la imagen de lo virginal, entre otros, conversamos acerca de Mezcolanza.

Si usted se dirige al campo académico de la palabra, mezcolanza es una mezcla extraña y confusa, y sinceramente no creo que a Helen le intimide dicho significado. Por el contrario, ella lo resalta cuando menciona «el mundo bizarro de Mezcolanza». Fundada en el año 2013, en Buenos Aires, Argentina, esta plataforma artística itinerante ya ha acogido a artistas de diversas partes del mundo y múltiples disciplinas, contando aproximadamente unos 400. Mediante eventos «movibles», se exhibe una heterogeneidad «de formas y de pulsiones», tal como dijera Helen, quien aseguró que no se le da importancia a la jerarquías sino al trabajo en conjunto y que todos los artistas cobran por su labor.

Mescolanza. Foto suministrada.

Próxima a participar en el Festival Loisaida el mes de mayo en Nueva York, cuarta vez que Mezcolanza participa en el mismo, su fundadora puntualizó la importancia de la plataforma en recibir a los artistas de la escena independiente que crean piezas de autor, particularmente breves (o sea con una duración máxima de 15 minutos), para contribuir a la sensación de fluidez entre una pieza y otra durante un evento. «Apelamos a artistas rigurosos», apuntó Helen, confirmando de esta manera la tarea comprometida de Mezcolanza.

Consciente de que el arte es una herramienta de poder, la entrevistada manifestó que «podemos crear filosofías donde no las hay y sembrar ideas». Además de reconocer que el mismo es agente de cambio, le brindó la responsabilidad de crear mundos donde no los hay. «Eso es poderosísimo», indicó la gestora para agregar que muchos artistas vivimos una «situación fronteriza», en el sentido que para mantenernos debemos ejecutar oficios alternativos, ya que ha sido un problema permanente que se piense el arte como un pasatiempo que no merece remuneración.

Mescolanza. Foto suministrada.

Pero ese impulso innato por crear, por inventar, por edificar, incluso en los escenarios más difíciles, hacen del arte y de sus ejecutantes instrumentos sensibles, dedicados a la reformación de la sociedad. Por su parte, Mezcolanza se ha entregado a repartir suministros, pasados los huracanes Irma y María por nuestra isla. Gracias a Acacia Network y otras instituciones, los artistas de dicha plataforma han podido contribuir a mejorar las condiciones de vida de tantas personas.

Personalmente, vivo agradecida al arte por ser sanación y salvación. Y cuando escucho a Helen y su historia nómada solo puedo sentir admiración, gratitud y respeto.

¡Vida eterna a Mezcolanza — porque somos muchos los soñadores!

 

Para información, escriba a mailmezcolanza@gmail.com.

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