Kianí del Valle: existir en el movimiento (y en la pausa) y la mudanza de los cuerpos

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La cita primera fue en su casa, la casa familiar, la casa de la abuela. Me convidó al desayuno. Su celular no detenía el curso recibidor de llamadas y mensajes. Había llegado pocos días antes. Aun cuando hubo un acuerdo tácito sobre el tiempo de la reunión, estuvimos en la mesa-comedor por una hora y media aproximadamente. En el transcurso, la sonrisa y las palabras de su madre habían participado alegres en la conversación. Antes, me llegó a presentar al productor musical Leo Luchini. Todo marchó a pedir de boca.

Kianí del Valle. Foto suministrada.

Nos vimos una segunda ocasión en el Teatro Victoria Espinosa. Era una mañana de ensayos. Hacían los preparativos para comenzar. Mientras, observaba la indumentaria que llevaría ella las noches de presentación. Recordé que me había hablado del neofuturismo. No fui capaz de entender el concepto hasta que la vi vestida. La observé en el movimiento. Lo que era una abstracción en mi mente lo pude gestionar de forma breve a través de la mirada. Tenía que irme apresurada. Me despedí. Me gustan las sorpresas. 

La Trinchera. Foto suministrada.

Una tercera vez el encuentro fue solitario. Puse algunos de sus vídeos hasta que di con un solo de improvisación. Me encontraba serena, comprendiendo, hasta que su danza me llevó la memoria varios años antes en los que había conocido el arte de la bailarina, coreógrafa y precursora de la danza expresionista Mary Wigman (1886-1973). Inmediatamente, busqué en el reproductor La danza de la bruja, de Wigman. Wigman y Kianí. Kianí y Wigman. Desconozco la influencia de la alemana en la boricua, si alguna. Las percepciones son enteramente subjetivas. Por mi parte, ya yo estaba sumida en el sentir. Abandoné el intento mental de razonar conceptos. 

Pura´s Lágrimas. Foto suministrada.

El cuarto junte es éste: el propósito de la palabra. Kianí había conversado agradecida sobre el origen de su pasión. Nombres reconocidos en el universo artístico: Maritza Martínez y Nana Hudo fueron distinguidos por ella. Nombres de amigas, grandes artistas también: Jeanne d´Arc Casas y Beatriz Irizarry forman parte esencial de su existencia viajera. Narró la vida en Nueva York, la vida en Montreal, el regreso a La Gran Manzana, la llegada a Europa. Y aunque yo considero cierto el hecho de que hay misterios jamás explicables durante nuestro caminar, es irrefutable que Kianí se ha “fajado” (en boricua) para alcanzar lo que hasta ahora y continúa. En sus facetas de coreógrafa y bailarina en Europa, grabó en un solo año treinta y cinco vídeos musicales. Al finalizar su estancia en la isla, volará a Dinamarca contratada para dos proyectos inmensos: la Semana de la Moda junto a la popular diseñadora Stine Goya y en la que trabajará con el músico Bendik Giske, y la colaboración con la escultora suiza Claudia Comte. En mayo, se sumará a la aventura creativa en Japón. 

Jeanne d´Arc Casas. Foto suministrada

Invitada por el productor José “Fofito” Morales, gestor de espacios y proyectos tan emblemáticos como La Respuesta y Dulce Santurce, Kianí presentará por primera vez en Puerto Rico su trabajo Carne Catacústica. Pero ella quiso hacer más. De modo que lo que comenzó siendo una participación exclusiva, ahora es una gran propuesta en la que conviven danza y música, y en la que entre los artistas invitados de este año se encuentran: La Trinchera (Beatriz Irizarry, Cristina Lugo y Marili Pizarro), Jeanne d´Arc Casas, Fernando Ramos y su grupo Claroscuro, y el acto musical por Pura´s Lágrimas, proyecto sonoro de Yaraní del Valle. Producido por La Respuesta y el Instituto de Cultura Puertorriqueña, con el auspicio de la Universidad del Sagrado Corazón, Cuerpo en Ecos — curado por Kianí y que elabora temas como el aislamiento y la metamorfosis — tiene el objetivo de ser un junte anual que incluya a su vez talleres, y convertirse en una plataforma importante para la danza contemporánea y experimental.

Claroscuro. Foto suministrada

La próxima vez que la vea será en el espectáculo. Iré de espectadora. Ciertamente, no será lo mismo apreciarla mediante una computadora que mirarla desde el asiento del teatro. Intuyo que saldré sorprendida. No con la sorpresa de los incrédulos sino con el fervor de quien aún quiere estremecerse. Los cuerpos somos instantáneas habitables donde se confirma nuestra transformación. Su calidez humana hace a la artista. 

Afiche de “Cuerpo en Ecos”. Foto suministrada

Boletos para Cuerpo en Ecos viernes, 11 de enero y sábado, 12 de enero de 2019: oprima aquí.

www.kianidelvalle.net