Templo a la luz en Santiago de Chile

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El Templo Bahá’í de Sudamérica de Hariri Pontarini Architects es uno de los tres finalistas del Premio Internacional RAIC 2019 para la Arquitectura Transformativa.

El Templo Bahá’í de Sudamérica en Chile, diseñado por Siamak Hariri de Hariri Pontarini Architects, ha sido seleccionado para el Premio Internacional del Royal Architectural Institute of Canada (RAIC). Concedido cada dos años, este premio de renombre mundial celebra la arquitectura de todo el mundo que transforma la sociedad y promueve la justicia, el respeto, la igualdad y la inclusión. El RAIC recibió presentaciones de doce países en seis continentes.

Hariri Pontarini Architects es la primera firma canadiense en ser finalista para este prestigioso premio. El ganador se anunciará en la gala RAIC en Toronto, Canadá, el 25 de octubre de 2019.

Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: doublespace photography

«El resultado es atemporal e inspirador, un edificio que utiliza un lenguaje de espacio y luz, forma y materiales, para expresar una interpretación de la filosofía y enseñanza bahá’í que se vuelve universalmente accesible como una experiencia espiritual y emocional compartida», comentó el jurado del Premio Internacional RAIC.

Vista panorámica del Templo de Suramérica Bahá’í mirando hacia Santiago. Foto: Sebastián Wilson León

En el corazón de este edificio hay una creencia y una aspiración: que incluso ahora, en el fracturado siglo XXI, podemos responder a un anhelo humano por unirnos, conectarnos y hacer algo que mueva el espíritu.

Templo de Suramérica Bahá’í con las montañas al fondo. Foto: Hariri Pontarini Architects

El templo se asienta en el borde de Santiago y está ubicado en las montañas de los Andes. Fue encargado por la Casa de Justicia de Bahá’í y es el octavo y último templo continental para la Fe de Bahá’i. Pero, lo central de su resumen y su diseño es que sea un lugar de bienvenida, comunidad y significado para todos.

Vista aérea. Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: Andrés Silva

El templo es un lugar humano, universalmente atractivo en su forma y en ser uno con su paisaje. Destilado a su esencia, el templo es un edificio que busca cobrar vida con la luz. Compuesto por nueve alas idénticas elegantemente torcidas y unidas al óculo en la parte superior que crea un movimiento sin peso alrededor de un centro conectado a la tierra, el templo es ligero pero también está enraizado y tiene una sensación de permanencia.

Iluminación del Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: doublespace photography

Es una estructura circular con nueve lados, nueve entradas abiertas, en sentido figurado y simbólico, para todos.

Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: doublespace photography

En contraste con la sutileza del templo en el paisaje, una vez dentro del edificio, este se alza con el espíritu de los que entran.

Interior del Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: Sebastián Wilson León

El voluminoso interior está vivo con luz suave que se filtra a través del vidrio fundido exterior y el mármol translúcido del interior de las alas bañando a los visitantes en calidez.

La luz se cuela dentro del Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: doublespace photography

Las líneas arqueadas de los bancos de madera flexibles invitan a las personas a unirse, no para una congregación, sino más bien para congregarse, sentarse uno al lado del otro en tranquila contemplación, compartiendo el acto comunitario de ser. El entresuelo de la alcoba superior permite que aquellos que buscan la soledad se acomoden a sí mismos sin perder la conexión con la comunidad de abajo.

Vista interior del óculo. Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: Guy Wenborne

Dada la intimidad y delicadeza del templo, es fácil pasar por alto la dureza inherente de la estructura y la ingeniería requeridas para que el edificio pueda sobrellevar el clima abrupto en esta región propensa a los terremotos durante los próximos 400 años.

Expresando una creencia inquebrantable en la inclusión, el templo se ha convertido en la encarnación de una aspiración humana por lo común dentro de la diversidad.

Detalle del vidrio exterior y detalle del picaporte. Templo de Suramérica Bahá’í. Foto a la izquierda: Sebastián Wilson León. Foto a la derecha: doublespace photography

Desde su inauguración en el otoño de 2016, el templo se ha convertido rápidamente en un atractivo mayor en América del Sur, ha dado la bienvenida a más de 1.4 millones de visitantes y atiende a 36,000 personas los fines de semana.

Ceremonia de Dedicación. Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: Sebastián Wilson León

Entre ellos, muchos mapuches, los pueblos indígenas de Chile que hicieron el viaje al templo y fue su primer viaje lejos de su aldea. Ocupa un lugar importante dentro del panorama social chileno, albergando clubes comunitarios, programas de divulgación para jóvenes y actividades para niños en asociación con las escuelas públicas.

Vista del atardecer. Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: Sebastián Wilson León

El templo es un lugar atemporal donde las personas se sienten como en casa, capaces de mantener sus creencias entre otros.

Templo de Suramérica Bahá’í. Foto: Hariri Pontarini Architects
Equipo de proyecto
Equipo de arquitectura
Arquitecto jefe de diseño: Siamak Hariri, socio a cargo
Director del proyecto: Doron Meinhard Equipo de proyecto: Justin Huang Ford, Michael Boxer, George Simionopoulos, Tiago Masrour Tahirih Viveros, Jin-Yi McMillen, Jaegap Chung, Adriana Balen, Mehrdad Tavakkolian, Donald Peters, Jimmy Farrington, John Cook
Equipo Consultor
Arquitectos: Hariri Pontarini Architects
Arquitecto local: Benkal y Larrain Arquitectos
Superestructura y revestimiento: Gartner Steel and Glass GmbH
Revestimiento de vidrio: Jeff Goodman Studio y CGD Glass
Fabricación de piedra: EDM
Arquitecto paisajista: Juan Grimm
Consultor estructural: Simpson Gumpertz & Heger, Halcrow Yolles, EXP, Patricio Bertholet M.
Consultor Mecánico y Eléctrico: Grupo MMM.
Consultor de fontanería: Videla & Asociados.
Consultor HVAC: El Grupo OPS Light

www.hariripontarini.com