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Capilla San Bernardo: Una nueva manera de afrontar y ver los edificios de carácter religioso

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Esta obra, la cual conocí de boca de su autor Nicolás Campodonico por medio de una Charla en la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario, me impactó por su simplicidad y por como rompe con los parámetros formales y constructivos de lo que representa un símbolo religioso como el de una capilla, una iglesia, etc. En resumen plantea una nueva manera de afrontar y ver los edificios de carácter religioso. 

En su web oficial comienza la descripción de la siguiente manera: «…Ubicada en la llanura pampeana, al este de la provincia de Córdoba, la Capilla San Bernardo (patrono del lugar) se erige en un pequeño monte de árboles, originariamente ocupado por una casa rural y sus corrales, ambos desmantelados para reutilizar sus materiales, fundamentalmente sus ladrillos centenarios. El sitio no cuenta con energía eléctrica, agua corriente, ni ningún tipo de servicio, la naturaleza impone sus condiciones…»

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

La capilla San Bernardo tiene una superficie aproximada de 92 metros cuadrados contrastando su exterior conformado por planos y aristas con las formas curvas de las aperturas y superficies interiores.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Buscando ser parte del paisaje que la rodea y dejando de lado toda intención de imposición al mismo, la obra se compone de dos paredes curvas que con sutileza y simplicidad conforman el patio en el cual está contenido el prisma que corresponde a la capilla. 

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Dicho volumen se abre en dirección a la puesta del sol, con la finalidad de captar la luz natural en el interior.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

El ingreso está desplazado hacia uno de los laterales haciendo que el acceso sea mucho más íntimo.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

A su vez, el pasillo se angosta cada vez más con la finalidad de que lo importante no sea la puerta de ingreso sino lo que hay detrás de ella al atravesarla. 

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Aquí vemos la primera y marcada diferencia con los estándares de la arquitectura religiosa donde el ingreso es en sí mismo un símbolo de monumentalidad y refleja mediante sus formas, proporciones y detalles las características de la cultura del lugar y de sus habitantes.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Otra diferencia importante radica en el interior de la Capilla San Bernardo, la cual prácticamente carece de decoraciones, ornamentaciones, etc.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Solo se observan algunas salientes de ladrillos, los cuales sirven de apoyo de pequeñas velas para el momento de oración o celebración de alguna misa, además de una estatua de San Bernardo, la cual es iluminada naturalmente desde arriba por un hueco circular.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Como carácter relevante se destaca la gran abertura cenital, la cual capta el recorrido de la luz natural del sol hasta el ocaso.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

«…En el límite entre la arboleda y el campo abierto, el volumen de la capilla se abre en dirección a la puesta del sol, captando la luz natural del atardecer en el espacio interior. Por fuera de este, un palo vertical y otro horizontal se disponen por separado y son proyectados hacia el interior. Como resultado, todos los días, durante todo el año, la sombra de los maderos se desliza por el interior curvo de la capilla, culminando su recorrido superpuestos uno con el otro…»

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

«…Hoy sabemos que Jesucristo sólo cargaba con el palo transversal sobre su espalda en su camino al Gólgota. Conceptualmente la crucifixión se concreta con la reunión de ambos maderos para formar la cruz. Diariamente las sombras de los palos recorren por separado el camino necesario, tal como fuera el Vía Crucis, para finalmente encontrarse y conformar la cruz, ya no simbólica, sino una cruz ritual, donde la pasión vuelve a ocurrir cada día a partir del sol, comprometiendo una dimensión cósmica…»

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

El ladrillo, material predominante de esta obra, remite a la idea de eternidad. Observando la capilla, podemos decir que fue construida hace pocos años pero también tranquilamente podríamos afirmar que su construcción data de décadas. La reutilización de gran cantidad de ladrillos expuestos a desgastes propios de los procesos naturales y del clima de la región reafirma esa idea de mimetizarse con el entorno y no destacarse por sobre el mismo. Este material es explorado en todas sus posibilidades de expresión. El mampuesto se extiende desde el solado concéntrico y sube por la bóveda hasta llegar a cubrir toda la luz. 

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

La simplicidad aparente de sus formas constructivas tiene por detrás un estudio exhaustivo de cómo utilizar el ladrillo, cómo explotarlo al máximo. Ejemplo de eso es la construcción de la bóveda, donde los mampuestos están colocados en una dirección hasta una determinada altura y luego cambian el sentido para poder lograr cerrar la misma y conseguir el resultado esperado. Dicho resultado conllevó riesgos de derrumbes en varios momentos, grandes apuntalamientos y experimentar sobre cómo se comportaba el material a medida que la bóveda avanzaba e iba cerrándose.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Esta obra me cautivó desde el primer momento que la descubrí. Cautivan su simplicidad y su complejidad al mismo tiempo; su desgaste y mimetización exterior con su color virgen y vibrante del interior; el juego de luces y sombras para conseguir el símbolo de la cruz; el contraste de formas entre un exterior que conforma un prisma y un interior que tiene formas curvas y remata en bóveda.

Capilla San Bernardo. Foto: Cortesía de Nicolás Campodonico

Esta capilla es un excelente ejemplo de cómo se puede hacer una gran obra sin interferir con el entorno, sin imponerse sobre él a cualquier precio, respetando la naturaleza y la historia, reutilizando materiales existentes y explotándolos al máximo para conseguir el mejor resultado. 

www.nicolascampodonico.com

 

Capilla San Bernardo 

Ubicación: Zona Rural, La Playosa, Córdoba, Argentina 
Autor: Arq. Nicolás Campodonico 
Colaboradores: Arq. Martin Lavayén, Arq. Soledad Cugno, Arq. Virginia Theilig, Arq. Gabriel Stivala, Arq. Tomás Balparda, Arq. Pablo Taberna, Arq. Gastón Kibysz. 
Asesoramiento Litúrgico: Don Ambrogio Malacarne, Arq. Roberto Paoli, Arq. Gustavo Carabajal 
Asesoramiento estructural: Ing. Carlos Geremía. 
Construcción: Arq. Jerónimo Silva 
Superficie del terreno: 10.000 m2 
Superficie cubierta: 92 m2 
Año de proyecto: 2010 Año de construcción: 2012/2015 
Fotografías: Nicolás Campodonico

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